Stella Canaris
AtrásAl sur de Fuerteventura, en la zona de Solana Matorral, se encuentra un coloso dormido que evoca nostalgia y asombro a partes iguales: el antiguo complejo Stella Canaris. No se trata de un hotel que se pueda reservar para las próximas vacaciones; de hecho, sus puertas llevan cerradas permanentemente desde el año 2013. Lo que en su día fue uno de los complejos turísticos más emblemáticos y grandiosos de Europa, hoy es un testimonio silencioso del auge y la caída, un gigante abandonado cuya historia sigue fascinando a visitantes y locales.
Una Ciudad de Vacaciones: El Esplendor del Stella Canaris
Inaugurado en la década de los 70 por el empresario de origen iraní Hossein Sabet, el Stella Canaris no fue concebido como un simple alojamiento. Era una auténtica ciudad de ocio, un mega resort que se extendía sobre una superficie inmensa, casi como un barrio propio dentro de Jandía. El complejo estaba formado por un conjunto de hasta seis y siete hoteles y zonas de bungalows, sumando una capacidad de miles de camas turísticas. Estaba diseñado para que los huéspedes no tuvieran necesidad de salir de sus límites para disfrutar de una experiencia completa.
Lo que realmente diferenciaba a este hotel todo incluido de la competencia eran sus espectaculares instalaciones. Rodeado de una vegetación exuberante, con más de 20,000 palmeras, el complejo se sentía como un oasis tropical. Contaba con múltiples piscinas, restaurantes, bares, instalaciones deportivas como pistas de tenis y hasta un teatro. Sin embargo, su joya de la corona, y lo que muchos antiguos clientes recuerdan con más cariño, era su zoológico privado. Este parque albergaba una variedad de animales, desde pavos reales y loros que campaban libremente por los jardines, hasta cocodrilos, creando una atmósfera única que lo convertía en la opción ideal para familias.
Aspectos Positivos de su Época Dorada
- Concepto Innovador: Fue uno de los primeros mega complejos de hoteles en Fuerteventura, ofreciendo una experiencia vacacional integral que marcó una época en el turismo de las Islas Canarias.
- Instalaciones Únicas: La combinación de un jardín botánico con un zoológico dentro del resort era un atractivo inigualable, especialmente para el turismo familiar.
- Ubicación Privilegiada: Situado a pocos pasos de la famosa Playa de Jandía, ofrecía acceso a kilómetros de arena dorada, un reclamo fundamental para cualquier reserva de hotel en la zona.
- Generador de Empleo: Durante décadas, fue uno de los mayores empleadores de la región, un motor económico indispensable para el sur de Fuerteventura.
Crónica de un Cierre Anunciado: Los Problemas del Gigante
La decadencia del Stella Canaris no fue repentina, sino el resultado de una acumulación de problemas. A principios de la década de 2010, la situación financiera del complejo se volvió insostenible. La empresa acumuló deudas millonarias, y los empleados comenzaron a sufrir las consecuencias, llegando a pasar meses sin cobrar sus nóminas, lo que derivó en huelgas y protestas. El propietario, Hossein Sabet, también enfrentó serios problemas legales, incluyendo acusaciones de evasión de impuestos que culminaron en una orden de busca y captura en 2016.
Finalmente, en 2013, el hotel cerró sus puertas de forma definitiva. Los animales del zoológico tuvieron que ser reubicados, y cientos de trabajadores perdieron su empleo. El sueño se había convertido en una pesadilla, dejando tras de sí un complejo fantasma que se convirtió en un símbolo de la crisis y la mala gestión financiera en el sector turístico.
Los Puntos Negativos que llevaron al Fracaso
- Gestión Financiera Deficiente: La acumulación de deudas y la presunta evasión fiscal fueron el detonante principal del colapso del complejo.
- Conflictos Laborales: El impago a los trabajadores generó un clima de inestabilidad que afectó gravemente a la reputación y operatividad del hotel.
- Falta de Actualización: Pese a su grandiosidad, con el tiempo, algunas de las instalaciones comenzaron a quedar obsoletas frente a los nuevos y modernos hoteles en Jandía que iban surgiendo.
El Presente: Un 'Lost Place' Lleno de Recuerdos y Promesas Rotas
En la actualidad, el Stella Canaris es uno de los lugares abandonados más famosos de España. La naturaleza ha reclamado su territorio, y los exuberantes jardines se han transformado en una especie de jungla salvaje donde aún habitan algunos de los loros y cotorras descendientes de los que vivían en el zoo. Las piscinas están vacías y agrietadas, los edificios deteriorados y los coloridos bungalows han perdido su brillo. Se ha convertido en un destino para fotógrafos y exploradores urbanos, atraídos por su atmósfera post-apocalíptica.
El futuro del complejo ha sido un carrusel de anuncios y decepciones. En 2016, el grupo FTI, a través de su cadena Labranda Hotels & Resorts, adquirió la propiedad con la promesa de una inversión millonaria para convertirlo en uno de los mayores complejos vacacionales de Europa, con una reapertura prevista para 2017 que nunca llegó. En 2019, se volvió a anunciar un ambicioso proyecto para transformarlo en un gran eco-resort, con una inversión de hasta 200 millones de euros y la creación de cientos de empleos. Se fijó el inicio de las obras para 2020, pero de nuevo, los planes se estancaron debido a problemas burocráticos y a la posterior crisis financiera del grupo inversor. Aunque en 2022 hubo un tímido anuncio por parte de las autoridades locales sobre el inicio de la rehabilitación, la realidad a día de hoy es que el complejo sigue sumido en el abandono, un esqueleto que afea el paisaje turístico de Jandía y un recordatorio constante de las promesas incumplidas.
En definitiva, buscar una reserva de hotel en el Stella Canaris es imposible. Su historia es una mezcla de grandeza y decadencia. Para aquellos que buscan Fuerteventura hoteles, este complejo sirve como una lección sobre la importancia de la gestión sostenible y la renovación. Mientras que los viajeros veteranos lo recuerdan con cariño como el paraíso de sus vacaciones, para los nuevos visitantes es solo una enorme y melancólica ruina que espera, quizás en vano, una segunda oportunidad.