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Playamar

Playamar

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Av. de Francia, 126, 39770 Laredo, Cantabria, España
Hospedaje Spa
7.4 (851 reseñas)

Situado en la Avenida de Francia, el Hotel Playamar se presenta como una de las opciones de alojamiento más visibles en Laredo, principalmente por un factor que define de manera casi absoluta la experiencia de sus huéspedes: su emplazamiento. Este hotel de tres estrellas se ubica directamente sobre el paseo marítimo, ofreciendo un acceso directo y unas vistas que constituyen su mayor y más consistente punto fuerte. Sin embargo, el análisis de la estancia en sus instalaciones revela una experiencia de contrastes, donde las fortalezas conviven con debilidades significativas que un potencial cliente debe sopesar.

La Ubicación y las Vistas como Protagonistas

No se puede hablar del Playamar sin empezar por su localización. Para aquellos viajeros que buscan hoteles en primera línea de playa, este establecimiento cumple con creces. Las opiniones de los clientes, tanto las positivas como las negativas, coinciden de forma unánime en que su posición es inmejorable. Las habitaciones con vistas al mar, a menudo disponibles mediante un suplemento, permiten disfrutar de un panorama espectacular de la bahía y la ría. Este atractivo se magnifica en la terraza superior, donde se encuentra una piscina exterior que se ha convertido en el emblema del hotel. Los huéspedes destacan repetidamente la sensación de bañarse mientras se contempla el Cantábrico, describiéndola como una de las mejores bazas del hotel. Para muchos, este factor es suficiente para justificar la elección y planear una futura visita.

Instalaciones: Entre la Renovación y la Necesidad de Actualización

El Playamar ofrece un conjunto de servicios funcionales que incluyen un spa, gimnasio y dos piscinas, una exterior en la azotea y otra interior climatizada como parte del circuito de spa. El hotel con spa cuenta con sauna, baño turco y servicio de masajes, lo que añade un valor considerable para quienes buscan relajación. A pesar de que el hotel fue renovado en 2008, la percepción sobre el estado de las habitaciones de hotel es notablemente dispar.

Por un lado, algunos visitantes reportan haberse alojado en habitaciones reformadas recientemente, encontrándolas limpias y adecuadas. Por otro lado, un número significativo de reseñas señalan una realidad diferente. Se mencionan elementos como moquetas viejas y sucias, una decoración anticuada y un persistente olor a cerrado o a tabaco que desmerecen la estancia. La calidad del aislamiento acústico también es un punto débil recurrente; varios clientes se quejan de la falta de insonorización de las ventanas, lo que permite que el ruido exterior perturbe el descanso. Esta dualidad sugiere que la experiencia puede variar drásticamente dependiendo de la habitación asignada, convirtiendo el proceso de reservar hotel en una apuesta.

Servicios de Restauración: Claroscuros y Políticas Polémicas

El apartado gastronómico es otro de los puntos de fricción. Aunque algunas descripciones mencionan un restaurante, la experiencia de los usuarios indica que el servicio principal es una cafetería donde se pueden tomar comidas ligeras y aperitivos. El desayuno, tipo buffet, genera opiniones encontradas. Mientras algunos lo consideran correcto y suficiente, con una variedad básica de panes, embutidos, bollería y fruta, otros lo califican de deficiente y no acorde al precio pagado por la habitación, mencionando incluso fruta pasada o un servicio poco atento.

Un aspecto que ha generado críticas muy severas es la política del establecimiento respecto a los no huéspedes. Se ha reportado que la cafetería y su terraza son de uso exclusivo para clientes alojados, llegando a negar el servicio, incluso para comprar una botella de agua, a personas que se acercan desde el paseo marítimo. Esta decisión, si bien puede buscar la exclusividad para sus clientes, proyecta una imagen de falta de hospitalidad y ha sido calificada como pésima por quienes la han sufrido.

Atención al Cliente y Relación Calidad-Precio

En general, el personal del Hotel Playamar recibe valoraciones positivas. Los huéspedes suelen describir a los empleados de los distintos departamentos como amables, atentos y orientados al cliente, un punto a favor que logra compensar parcialmente otras carencias. Sin embargo, el debate sobre la relación calidad-precio es intenso. Con tarifas que pueden alcanzar los 200€ por noche, especialmente si se opta por vistas al mar, las expectativas de los clientes son altas. Quienes se encuentran con habitaciones anticuadas o un desayuno mediocre sienten que el coste no está justificado, considerando que la ubicación, por excelente que sea, no lo compensa todo. En cambio, aquellos que priorizan las vistas y el acceso a la playa por encima de todo, pueden considerarlo un precio justo a pagar.

Análisis Final

En definitiva, el Hotel Playamar es una opción de alojamiento que se debe elegir con pleno conocimiento de sus fortalezas y debilidades. Es uno de los mejores hoteles de Laredo si el único criterio es la ubicación frente al mar y las vistas panorámicas. La piscina en la azotea es un atractivo innegable. No obstante, los potenciales clientes deben ser conscientes de la posible lotería con el estado de las habitaciones, las limitaciones del servicio de restauración y un desayuno que puede no cumplir con las expectativas. Es una elección recomendable para viajeros que valoran la localización por encima del lujo o la modernidad interior, y que buscan un lugar funcional para desconectar con el mar como telón de fondo.

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