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Masia Mas La Pera

Masia Mas La Pera

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Carretera C, BP-4654, km 25-26, 08619, Barcelona, España
Hospedaje
9.8 (70 reseñas)

La Masia Mas La Pera se presenta como un alojamiento rural enfocado casi exclusivamente a grupos grandes, ya sean familias o conjuntos de amigos, que buscan una desconexión en un entorno natural aislado. Su propuesta se centra en ofrecer un espacio amplio y bien equipado donde la convivencia y el ocio son los protagonistas, combinando la estructura de una masía tradicional con un interior completamente renovado y funcional. Su valoración general es excepcionalmente alta, pero como en cualquier reserva de hotel, es crucial analizar tanto sus fortalezas como los aspectos que podrían no ser adecuados para todos los perfiles de viajeros.

Capacidad y Distribución: Un Espacio Pensado para la Convivencia

Uno de los atributos más destacados de esta masía es su capacidad para albergar hasta 19 personas sin generar sensación de agobio. Esta amplitud es un factor decisivo para quienes planifican una escapada de fin de semana en grupo. Las instalaciones están distribuidas en seis habitaciones, una configuración que permite una organización flexible para diferentes estructuras de grupo, combinando camas de matrimonio, individuales y literas. Esta versatilidad es fundamental para el alojamiento para grupos, ya que facilita la acomodación tanto de parejas como de niños o amigos que comparten habitación.

Los comentarios de los visitantes que han estado en grupos de 13, 17 e incluso a plena capacidad, refuerzan la idea de que los espacios comunes, tanto interiores como exteriores, están dimensionados para soportar una alta ocupación. El salón, la cocina y las zonas de ocio permiten que todos los huéspedes interactúen cómodamente, un detalle que no todos los hoteles con encanto de este tipo logran resolver con éxito.

Equipamiento y Ocio: Más Allá del Alojamiento

La Masia Mas La Pera no es solo un lugar para dormir; está concebida como un centro de ocio en sí misma. El equipamiento disponible es uno de sus puntos fuertes más recurrentes en las valoraciones. En el exterior, un porche cubierto se convierte en el epicentro de la diversión con una mesa de ping-pong y un futbolín. A esto se suma una zona de barbacoa con mesas, ideal para comidas al aire libre, y una piscina que, aunque no climatizada, es el complemento perfecto para los meses más cálidos. Para los más activos, se mencionan también facilidades para jugar a bádminton o fútbol, aprovechando el amplio terreno que rodea la casa.

Internamente, la masía está completamente equipada con electrodomésticos modernos como lavavajillas, horno y lavadora, asegurando que la estancia sea cómoda y funcional. Esta combinación de ocio y confort la convierte en una opción muy atractiva para quienes buscan una experiencia de turismo rural sin renunciar a las comodidades del hogar.

El Entorno: Aislamiento y Naturaleza en Estado Puro

La ubicación es, sin duda, uno de los elementos que definen la experiencia en Mas La Pera. Situada en un enclave que los huéspedes describen como "privilegiado", su principal característica es el aislamiento. La ausencia de otras viviendas cercanas proporciona una sensación de privacidad y tranquilidad total. Este entorno es ideal para disfrutar de la naturaleza, con puestas de sol que han sido calificadas de espectaculares y cielos nocturnos limpios, perfectos para la observación de estrellas. Este tipo de características posicionan a la masía como uno de esos hoteles con encanto donde el propio lugar es el destino.

Aspectos a Considerar Antes de Reservar

A pesar de sus numerosas ventajas, existen varios puntos importantes que los potenciales clientes deben tener en cuenta para evitar sorpresas y asegurarse de que el lugar se ajusta a sus expectativas y necesidades.

Acceso y Localización

Llegar a la Masia Mas La Pera forma parte de la experiencia de adentrarse en un entorno rural. El trayecto final incluye un tramo de aproximadamente 1.5 kilómetros por una pista forestal. Aunque se informa que está en buen estado, es un camino de tierra, lo que puede no ser del agrado de todos los conductores o adecuado para vehículos muy bajos. Además, la carretera que conduce a la zona es sinuosa, con "muchas curvas", un detalle a considerar para personas propensas a marearse. Este acceso es el precio a pagar por el aislamiento y la tranquilidad que ofrece el lugar. A unos 10 minutos en coche se encuentra el pueblo de Borredà, donde los huéspedes pueden abastecerse de todo lo necesario.

Estacionalidad de las Instalaciones

El disfrute de algunas de las mejores instalaciones de la casa está directamente ligado al clima. La piscina y la zona de barbacoa son los grandes atractivos durante la primavera y el verano. Sin embargo, como bien apunta un huésped que visitó la masía en febrero, estas áreas exteriores pueden ser menos aprovechables durante los meses fríos. Aunque la casa cuenta con un sistema de calefacción muy eficiente que garantiza el confort interior, es importante que los grupos que viajen en otoño o invierno gestionen sus expectativas y entiendan que su experiencia se centrará más en las actividades de interior y en el acogedor ambiente de la masía.

Accesibilidad Limitada

Un factor crítico y excluyente para algunos grupos es la falta de accesibilidad para personas con movilidad reducida. La información oficial indica que el alojamiento no está adaptado para sillas de ruedas. La arquitectura de una masía antigua, aunque reformada, suele presentar barreras como escalones y desniveles que impiden un desplazamiento autónomo, un aspecto fundamental a verificar por cualquier grupo que incluya personas con estas necesidades antes de formalizar la reserva de hotel.

Relación Calidad-Precio y Trato

Un aspecto que se repite de forma constante en las opiniones de los usuarios es la excelente relación calidad-precio. Los visitantes perciben que el coste de la estancia está más que justificado por la calidad de las instalaciones, la limpieza impecable, el nivel de equipamiento y la capacidad del alojamiento. A esto se suma el trato del propietario, descrito como amable y atento, proporcionando explicaciones claras y asegurando que la experiencia de los huéspedes sea positiva. Este factor humano añade un valor significativo a la oferta global de este alojamiento rural.

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