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Masia Can Plans

Masia Can Plans

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Masia Can Plans s/n, 08590, Barcelona, España
Hospedaje
10 (43 reseñas)

Masia Can Plans se presenta como una propuesta de alojamiento rural que va más allá de una simple estancia; es una inmersión en un proyecto de vida centrado en la sostenibilidad y el respeto por el entorno. Ubicada en el Parc Natural del Montseny, esta masía tradicional catalana, cuyos primeros registros datan de principios del siglo XIV, ha sido meticulosamente restaurada para ofrecer una experiencia auténtica sin renunciar a una filosofía ecológica integral. No es un hotel convencional, sino un refugio donde la autosuficiencia energética y la gastronomía de proximidad son los pilares fundamentales.

Puntos Fuertes: Sostenibilidad y Hospitalidad

El principal factor diferenciador de Masia Can Plans es su compromiso radical con la ecología. El establecimiento opera de forma autosuficiente gracias a un sistema combinado de energías renovables que incluye placas fotovoltaicas, un aerogenerador, energía solar-térmica y una caldera de biomasa alimentada con recursos de la propia gestión forestal. A esto se suma una gestión hídrica ejemplar, con captación de aguas pluviales y freáticas y un sistema para el tratamiento de las aguas residuales. Este enfoque no es un mero añadido de marketing, sino el núcleo del proyecto, atrayendo a un perfil de viajero consciente que busca coherencia entre sus valores y sus elecciones de hospedaje.

Otro de sus grandes atractivos, y quizás el más elogiado por quienes la visitan, es la figura de su propietario, Frederic. Las reseñas lo describen de manera unánime como un anfitrión excepcional, atento y apasionado, cuya implicación personal transforma una simple estancia en una vivencia memorable. Es él quien se encarga de la cocina, elaborando platos con productos que, en su mayoría, provienen directamente del huerto ecológico, el gallinero y las colmenas de la masía. Lo que no se produce in situ se adquiere de artesanos y productores locales de Figaró, garantizando una experiencia culinaria genuina, fresca y de kilómetro cero. Esta dedicación convierte a Can Plans en un destino ideal para una escapada rural con un fuerte componente gastronómico.

Una Estructura con Historia y Comodidad

La restauración de la masía se ha llevado a cabo con un profundo respeto por su historia, utilizando materiales de la época y recuperando elementos originales siempre que ha sido posible. Los gruesos muros de piedra y las vigas de roble conviven con las comodidades necesarias para una estancia confortable. El alojamiento se distribuye en pocas habitaciones, lo que asegura un ambiente tranquilo e íntimo. Entre las opciones destaca un apartamento dúplex que ofrece mayor independencia, con entrada y patio de uso exclusivo, equipado incluso con una cocina exterior. Esta opción es especialmente valorada por familias o parejas que buscan un extra de privacidad en su reserva de hotel rural.

El entorno, dentro de una reserva de la biosfera de la UNESCO, es otro activo indiscutible. Las vistas panorámicas del Montseny y la tranquilidad del lugar lo convierten en un escenario perfecto para la desconexión, la meditación o actividades al aire libre como el senderismo. Además, la masía ofrece talleres de cocina tradicional, pan en horno de leña, yoga y artesanía, enriqueciendo la oferta de ocio.

Aspectos a Considerar: Lo que Debes Saber Antes de Reservar

A pesar de sus innumerables virtudes, el concepto de Masia Can Plans puede no ser adecuado para todo tipo de público. Su principal fortaleza, el aislamiento, puede ser también un inconveniente. El acceso se realiza a través de una pista forestal de varios kilómetros, lo que hace imprescindible el uso de un vehículo particular y puede suponer un desafío para conductores no acostumbrados a caminos rurales. Quienes busquen la comodidad de un acceso asfaltado hasta la puerta o la proximidad a un núcleo urbano concurrido no lo encontrarán aquí.

El modelo de hotel con encanto se basa en la personalización y la experiencia directa con el anfitrión. Si bien esto es un gran punto a favor para muchos, los viajeros que prefieran el anonimato y la independencia de los grandes hoteles podrían encontrar el trato cercano menos ajustado a sus preferencias. La experiencia está intrínsecamente ligada a la interacción con Frederic, y el servicio no es el de un establecimiento con personal disponible las 24 horas.

Finalmente, la oferta de ocio está centrada en la naturaleza y la tranquilidad. No hay televisores en las habitaciones ni una amplia gama de servicios tecnológicos más allá del wifi. Es un lugar diseñado para desconectar del bullicio digital y conectar con el entorno. Por ello, no es la opción más recomendable para quienes necesiten un entorno de trabajo con todas las facilidades o busquen entretenimiento nocturno. Su limitada capacidad también implica que la planificación y la reserva con antelación son prácticamente obligatorias, especialmente en temporada alta.

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