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Lidar Hotel

Lidar Hotel

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Pablo Picasso Kalea, 4, Errekalde, 48012 Bilbao, Bizkaia, España
Hospedaje
6.8 (577 reseñas)

El Lidar Hotel, un establecimiento de dos estrellas situado en el barrio de Errekalde en Bilbao, se presenta como una opción de alojamiento en Bilbao que genera opiniones muy polarizadas. Mientras que su propia web lo describe con un aire moderno y funcional, la experiencia de numerosos huéspedes dibuja una realidad compleja, con puntos positivos muy específicos que se ven opacados por graves deficiencias en áreas cruciales para cualquier estancia.

Aspectos Positivos: Amabilidad y Ubicación Estratégica

Un punto que brilla con luz propia y es mencionado de forma recurrente por los visitantes es la calidad del servicio en recepción. Huéspedes que han tenido experiencias por lo demás negativas, coinciden en destacar la amabilidad, simpatía y encanto del personal de recepción, describiendo el trato como excelente. Este factor humano es, sin duda, el mayor activo del hotel.

Otro aspecto favorable es su ubicación. A pesar de las críticas al entorno inmediato, su proximidad al centro de la ciudad y la buena conexión con transporte público, como una estación de cercanías justo al lado, lo convierten en una base conveniente para quienes desean moverse por Bilbao. Algunos huéspedes también han valorado positivamente ciertas características de las habitaciones de hotel, como su amplitud, la presencia de sofás o el tamaño adecuado de las camas, aunque estas apreciaciones suelen ir acompañadas de importantes peros.

Graves Deficiencias: Limpieza y Mantenimiento en el Punto de Mira

El principal y más preocupante problema del Lidar Hotel, según una abrumadora cantidad de testimonios, es la falta de limpieza. Las quejas no son menores; se habla de olores insoportables y persistentes a tabaco, a humedad e incluso a "podrido" tanto en pasillos como en las habitaciones. Los detalles descritos por los clientes son alarmantes:

  • Presencia de pelos en las camas y suciedad generalizada.
  • Restos de huéspedes anteriores, como comida, bebidas a medio consumir e incluso ropa interior sucia dentro de una lavadora.
  • Baños en condiciones higiénicas muy deficientes, con malos olores, bichos, grifos sueltos y elementos como pestañas postizas abandonadas en un enchufe.
  • Manchas de origen dudoso en elementos como espejos y la propia estructura de la cama.

Estos problemas de higiene se ven agravados por un mantenimiento que parece inexistente. Los clientes reportan cajones que se desarman, puertas de baño y ducha dañadas, y elementos de seguridad, como un detector de humos, instalado pero aún con el plástico de embalaje, haciéndolo inoperativo. Esta falta de cuidado transmite una sensación de abandono y negligencia que afecta directamente la calidad de la estancia.

El Entorno y la Gestión de Problemas: Otros Factores a Considerar

El barrio de Errekalde, donde se ubica el hotel, es otro punto de fricción. Varios comentarios lo describen como "inseguro" o "no muy agradable", mencionando la presencia de gente conflictiva y un ambiente que puede resultar incómodo para los turistas. Este contexto externo es un factor importante a valorar antes de realizar una reserva de hotel.

Además, la capacidad de la dirección para gestionar y resolver los problemas parece ser muy limitada. Un testimonio detalla una experiencia frustrante al intentar solucionar graves problemas de limpieza: se les ofreció una habitación de inferior calidad como alternativa y, posteriormente, la dirección se negó a ofrecer compensación alguna, contradiciendo sus propias palabras y mostrando una falta de responsabilidad. Esta actitud ante las quejas es una señal de alerta considerable para futuros clientes.

¿Vale la pena el riesgo?

El Lidar Hotel es un claro ejemplo de que entre los hoteles disponibles, las apariencias pueden engañar. Detrás de una fachada de amabilidad en la recepción y una ubicación práctica, se esconden problemas muy serios de limpieza y mantenimiento que han arruinado la experiencia de muchos viajeros. El precio, que podría ser un atractivo, queda en entredicho cuando se pone en la balanza el riesgo de encontrar una habitación en condiciones inaceptables y un entorno poco agradable. Los potenciales clientes deben sopesar cuidadosamente las numerosas opiniones de hoteles negativas y decidir si la amabilidad del personal de recepción y la cercanía al centro compensan la posibilidad de una experiencia profundamente desagradable.

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