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La Posada de Abanillas (Posada de Fuentes – Casona de Abanillas)

La Posada de Abanillas (Posada de Fuentes – Casona de Abanillas)

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La cuesta nº-4, Bo. Abanillas, 4, 39549 Abanillas, Cantabria, España
Hospedaje
8.4 (151 reseñas)

La Posada de Abanillas, también conocida como Posada de Fuentes o Casona de Abanillas, es un alojamiento rural ubicado en una casona tradicional de piedra que se presenta como una opción con dos caras muy definidas para quienes buscan hoteles en Cantabria. Su propuesta puede ser ideal para un tipo de viajero, pero decepcionante para otro, por lo que es fundamental conocer sus puntos fuertes y sus debilidades antes de formalizar una reserva de hotel.

El principal valor: una ubicación estratégica

El consenso entre la mayoría de los huéspedes es claro: la ubicación de la posada es su mayor ventaja. Situada en Abanillas, una pequeña y tranquila localidad del municipio de Val de San Vicente, ofrece un entorno rural perfecto para el descanso, alejado del bullicio. Al mismo tiempo, funciona como una base de operaciones excelente para realizar un viaje por carretera y visitar puntos de gran interés turístico como San Vicente de la Barquera, Comillas, Llanes o las numerosas playas de la zona, como Pechón o Berellín, que se encuentran a pocos minutos en coche. Esta combinación de tranquilidad y accesibilidad es, sin duda, su carta de presentación más sólida.

Instalaciones y servicios: luces y sombras

Uno de los aspectos más valorados por un sector de sus visitantes es la existencia de una cocina y un comedor de uso compartido. Este espacio, equipado con nevera, microondas y una pequeña cocina, permite a los huéspedes preparar sus propias comidas, un detalle que se agradece especialmente en estancias largas o para familias que viajan con un presupuesto ajustado. Esta característica lo acerca al concepto de otros alojamientos rurales y se distancia de la oferta de los hoteles convencionales.

Sin embargo, esta misma zona común es también una fuente de conflicto. Varios testimonios relatan cómo el ruido generado por otros huéspedes cocinando o socializando a altas horas de la noche se filtra directamente a las habitaciones de hotel cercanas, especialmente a las ubicadas sobre la cocina. Este problema se ve agravado por lo que parece ser un aislamiento acústico deficiente en todo el edificio. Los suelos de madera, aunque aportan un toque rústico, crujen notablemente, y las conversaciones, el sonido de la televisión o incluso el uso del baño en habitaciones contiguas son perfectamente audibles, lo que puede perturbar seriamente el descanso.

Las habitaciones: una experiencia desigual

Las opiniones sobre las habitaciones son muy variadas. Mientras que la posada se promociona como un hotel con encanto, algunos visitantes describen los dormitorios como excesivamente pequeños, sin espacio suficiente para moverse o abrir el equipaje cómodamente. La comodidad de las camas y almohadas también ha sido un punto de crítica recurrente. Además, se han reportado deficiencias en el equipamiento, como una cantidad insuficiente de enchufes accesibles o televisores que no funcionan correctamente.

La limpieza es otro de los puntos más controvertidos. Mientras algunos huéspedes no tienen quejas, otros relatan experiencias muy negativas: desde la falta de barrido diario en la habitación y sábanas que no se estiran o cambian, hasta toallas que se vuelven a colgar a pesar de haber sido dejadas en el suelo para su sustitución. Se mencionan toallas con agujeros y armarios sucios, llegando a una de las acusaciones más graves, la supuesta presencia de piojos. Estas críticas contrastan fuertemente con la percepción de que las zonas comunes están, en general, bien mantenidas.

El desayuno y la atención al cliente

El servicio de desayuno genera un debate similar. Algunos clientes lo califican positivamente, mencionando que incluye zumo, café, tostadas y fruta. Otros, en cambio, lo tildan de decepcionante y de baja calidad, con "el peor café", zumo de bote y una oferta limitada exclusivamente a tostadas. Esta disparidad sugiere una posible inconsistencia en el servicio ofrecido.

En cuanto al personal, la amabilidad y buena disposición de las chicas de recepción y del desayuno es un punto destacado positivamente en varias reseñas. No obstante, el servicio tiene limitaciones operativas a tener en cuenta: la recepción no está atendida a partir de las 20:00 horas, y por la mañana, una única persona se encarga tanto de la recepción como de servir los desayunos, lo que podría ralentizar la atención.

Consideraciones importantes para futuros huéspedes

Un "Albergue" más que una "Posada"

Una crítica recurrente es que el ambiente y las características del establecimiento se asemejan más a los de un albergue o un hostal que a los de una posada con encanto. Se describe como un lugar "cutre", impersonal y sin detalles, más adecuado para senderistas o viajeros poco exigentes que para aquellos que buscan una experiencia de confort y personalidad. Este es un factor clave a la hora de gestionar las expectativas antes de la llegada.

Política sobre mascotas

Para quienes buscan hoteles que admiten mascotas, es crucial conocer la política específica de La Posada de Abanillas. Aunque los perros son bienvenidos, una norma estricta prohíbe dejarlos solos en la habitación en ningún momento. Esta condición puede limitar considerablemente los planes de los dueños, que no podrán visitar lugares donde los animales no sean admitidos si no tienen una alternativa para su cuidado.

final

La Posada de Abanillas es un alojamiento que no deja indiferente. Su gran baza es, sin lugar a dudas, su ubicación estratégica en un entorno rural apacible. La cocina compartida es otro punto a su favor para un perfil de viajero específico. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser muy conscientes de sus importantes desventajas, principalmente el ruido constante debido a la mala insonorización, la inconsistencia en la limpieza y el mantenimiento de las habitaciones, y un ambiente que puede resultar más austero de lo esperado. No es un hotel de lujo, ni pretende serlo, pero el equilibrio entre precio y calidad es cuestionado por varios usuarios. Es una opción viable para viajeros con el sueño pesado, que prioricen la ubicación y la funcionalidad sobre el confort y la tranquilidad interior, y cuyas expectativas estén alineadas con una experiencia más cercana a un albergue bien situado que a un idílico hotel rural.

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