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La Hacienda Del Campo

La Hacienda Del Campo

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Camino de campañana, Bo. Sta. Olaja, 39570 Potes, Cantabria, España
Hospedaje
6.8 (117 reseñas)

La Hacienda Del Campo se presenta como una opción de alojamiento rural en Potes, una de las localidades más visitadas de Cantabria y puerta de entrada a los Picos de Europa. Ubicada en el Barrio Santa Olaja, su principal y más destacado atributo, consistentemente elogiado por quienes se han hospedado allí, es su proximidad al centro del pueblo. Esta conveniencia permite a los visitantes acceder a pie a la oferta gastronómica y cultural de Potes en apenas unos minutos, un factor de gran valor para quienes buscan hoteles en Potes con una buena localización.

El concepto del establecimiento se inclina hacia una experiencia campestre y rústica. Las fotografías promocionales y la propia estructura del lugar, con abundante uso de piedra y madera, evocan una atmósfera de desconexión en plena naturaleza. Se anuncian servicios como una piscina y se destaca la presencia de animales, como caballos, que podrían complementar la estancia de familias y amantes del campo. De hecho, algunas experiencias pasadas describen el lugar como un remanso de paz, ideal para disfrutar de la tranquilidad, con apartamentos que cumplían con lo necesario para una estancia agradable y un anfitrión atento.

Una Realidad Dividida: El Estado Actual del Alojamiento

A pesar de la atractiva propuesta inicial, un análisis detallado de las opiniones de hoteles y las experiencias más recientes de los huéspedes dibuja un panorama mucho más complejo y, en gran medida, problemático. Las críticas negativas, que se han vuelto predominantes en el último tiempo, apuntan a deficiencias graves que un potencial cliente debe sopesar cuidadosamente antes de realizar una reserva de hotel aquí.

El punto más crítico y recurrente es la limpieza. Numerosos visitantes han reportado un estado de suciedad preocupante en los apartamentos. Las quejas no se limitan a un descuido superficial, sino que describen problemas más profundos: polvo acumulado durante largo tiempo sobre el mobiliario, telarañas y arañas en múltiples rincones, y manchas en la tapicería de sofás y ropa de cama. Los baños también son un foco de descontento, con menciones a humedades, suciedad incrustada y una sensación general de abandono. La cocina no escapa a estas críticas, con utensilios y vajilla que, según algunos huéspedes, no estaban en condiciones de ser utilizados sin una limpieza previa por su parte.

Mantenimiento y Conservación en Entredicho

Directamente relacionado con la falta de higiene, el estado de mantenimiento general de La Hacienda Del Campo es otro de los grandes inconvenientes señalados. Los testimonios describen un lugar que parece haber vivido tiempos mejores, pero que actualmente sufre un notable deterioro. Se habla de mobiliario anticuado y en mal estado, suelos de linóleo levantados que suponen un riesgo de tropiezo, estores o persianas que no funcionan correctamente y una iluminación deficiente tanto dentro de los apartamentos como en las zonas comunes exteriores, que por la noche resultan oscuras debido a bombillas fundidas.

Esta sensación de dejadez se extiende a las zonas exteriores. La piscina, un servicio que debería ser un gran atractivo para un hotel con piscina, ha sido descrita como inutilizable, con agua estancada, turbia y llena de hojas e insectos. Asimismo, la zona de barbacoa y el patio, en lugar de ser espacios de disfrute, han sido encontrados sucios, con restos de usos anteriores, e incluso con la presencia de nidos de avispas, lo que denota una falta de supervisión y cuidado continuado.

La Brecha Entre lo Anunciado y lo Ofrecido

Un aspecto que genera una considerable frustración entre los clientes es la discrepancia entre las imágenes y descripciones publicitarias y la realidad que encuentran al llegar. Las fotos muestran espacios acogedores y bien cuidados, mientras que la experiencia vivida por muchos es la de un lugar descuidado y poco confortable. Incluso servicios como las rutas a caballo, que forman parte del imaginario de una hacienda rural, han sido puestos en duda por visitantes que afirman no haber encontrado ni los caballos ni la posibilidad de realizar dichas actividades.

Además, se critica la escasez de servicios básicos que se presuponen en un alojamiento en Cantabria de este tipo. Los huéspedes han tenido que comprar por su cuenta elementos tan esenciales como jabón de manos, bayetas o rollos de papel higiénico adicionales, ya que el establecimiento proveía cantidades mínimas o nulas, una política que resulta incómoda y poco hospitalaria para quien llega esperando encontrar su apartamento listo para ser habitado.

¿Vale la Pena Hospedarse en La Hacienda Del Campo?

Tomar una decisión sobre dónde dormir en Picos de Europa implica valorar múltiples factores, y en el caso de La Hacienda Del Campo, el balance es complejo. Por un lado, su ubicación es innegablemente estratégica, un punto a favor para cualquier viajero. La promesa de una estancia rústica y auténtica también es atractiva.

Sin embargo, los potenciales huéspedes deben ser conscientes del altísimo riesgo basado en la abrumadora cantidad de testimonios recientes que denuncian graves problemas de limpieza, mantenimiento y servicios. La experiencia puede variar drásticamente de lo esperado, y el encanto rústico puede verse completamente eclipsado por la incomodidad de un entorno descuidado. Parece ser un establecimiento que opera bajo dos realidades: la de un pasado quizás más próspero y la de un presente donde la gestión y el mantenimiento no están a la altura de las expectativas. Quienes prioricen la ubicación por encima de todo lo demás podrían considerarlo, pero aquellos para quienes la limpieza y el confort son innegociables, deberían analizar con detenimiento las experiencias de otros viajeros antes de confirmar su estancia.

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