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La Cantina (Experiencia Rural)

La Cantina (Experiencia Rural)

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Avinguda de la Constitució, N° 66, 17178 Les Preses, Girona, España
Hospedaje
8.8 (43 reseñas)

La Cantina (Experiencia Rural) es un alojamiento situado en Les Preses, Girona, que se presenta como una masía catalana del siglo XIX, restaurada para acoger a grupos de hasta 14 personas. Su propuesta se basa en ofrecer instalaciones de corte moderno y funcional dentro de una estructura de piedra tradicional, rodeada de un amplio espacio exterior privado que promete tranquilidad. Sin embargo, el análisis detallado de sus características y de las experiencias de quienes se han hospedado allí revela una dualidad marcada, con puntos muy positivos y otros que merecen una consideración especial antes de realizar una reserva de hotel.

Instalaciones y capacidad para grupos

Uno de los aspectos más valorados de La Cantina es su idoneidad para grupos grandes, ya sean familias o amigos. La masía está distribuida en tres plantas, lo que permite una buena separación de los espacios. La planta baja acoge a los visitantes con un recibidor y una sala de ocio equipada con billar y mesa de ping-pong, un detalle que suma puntos para el entretenimiento colectivo. La primera planta concentra la vida social, con un espacioso salón comedor que cuenta con grandes ventanales y vistas a la sierra del Puigsacalm. La cocina, descrita como funcional y bien equipada, incluye dos frigoríficos, un detalle práctico y muy apreciado por los grupos numerosos que necesitan almacenar provisiones para varios días. Los huéspedes han destacado la amplitud de la mesa del comedor y la comodidad de las zonas comunes como ideales para compartir momentos.

La distribución de las habitaciones, repartidas entre la primera y la segunda planta, combina camas de matrimonio, individuales y literas, ofreciendo flexibilidad para distintas configuraciones de grupo. En total, la casa cuenta con cuatro habitaciones y tres baños completos, una ratio adecuada para evitar esperas y aglomeraciones. Esta capacidad y distribución convierten a La Cantina en una opción a considerar para quienes buscan un alojamiento para grupos en un entorno natural.

El exterior: un espacio de libertad y naturaleza

El terreno que rodea la masía es, sin duda, otro de sus grandes atractivos. Los visitantes describen la zona exterior como grande, bonita y muy bien aprovechada. Dispone de zonas cubiertas y descubiertas, una barbacoa para comidas al aire libre y mesas de pícnic. La ausencia de casas colindantes directas garantiza un alto nivel de privacidad y libertad, permitiendo a los grupos disfrutar sin preocuparse por molestar. El amplio jardín y el aparcamiento dentro del propio recinto añaden comodidad a la estancia. Esta configuración es perfecta para una escapada rural donde el contacto con la naturaleza y el espacio al aire libre son prioritarios. Sin embargo, es en este espacio exterior donde también aparece uno de los puntos más controvertidos: la piscina.

La cuestión de la piscina

Aunque en los listados y descripciones se menciona como una casa rural con piscina, es fundamental matizar las expectativas. Los comentarios de los usuarios son unánimes al describirla como una "minipiscina" o una "pequeña balsa". Su función principal es la de refrescarse en los días calurosos, pero sus dimensiones no son adecuadas para nadar. Además, algunos huéspedes han señalado que el acceso a la misma puede ser complicado para personas con movilidad reducida. Por lo tanto, quienes busquen hoteles con una piscina amplia para el ocio acuático pueden sentirse decepcionados.

El gran desafío: la climatización en verano

El punto débil más recurrente y significativo de La Cantina es su deficiente preparación para el calor estival. Múltiples reseñas, incluso las que valoran positivamente otros aspectos, coinciden en señalar la falta de aire acondicionado y de mosquiteras en puertas y ventanas. Durante los meses de verano, esta carencia se convierte en un problema considerable. Los huéspedes describen la casa como "un horno" durante el día si se mantienen las ventanas cerradas. La alternativa, abrirlas para ventilar, da paso a una gran cantidad de mosquitos y otros insectos, una queja que se repite con expresiones como "mosquitos como tráileres".

Aunque la propiedad ha intentado paliar el problema proporcionando ventiladores, los usuarios indican que no son suficientes para combatir las altas temperaturas. Este factor puede afectar seriamente la calidad del sueño y el confort general de la estancia, convirtiéndose en un aspecto decisivo para quienes planean visitar la zona en plena época de calor. La ausencia de climatización es un detalle crucial a sopesar, especialmente para familias con niños pequeños o personas sensibles a las altas temperaturas.

Detalles prácticos y áreas de mejora

Más allá de los grandes temas, existen pequeños detalles que, sumados, influyen en la experiencia global. Una crítica constructiva que aparece en las opiniones es la falta de soluciones de almacenamiento en las habitaciones y los baños. Concretamente, se echan en falta armarios o colgadores para la ropa en los dormitorios y estanterías o percheros en los aseos. Para estancias de varios días, y especialmente para un grupo grande, esta ausencia de espacio para organizar las pertenencias puede resultar incómoda.

Otro aspecto a tener en cuenta es la accesibilidad. Al ser una masía de varias plantas, las escaleras son una constante. Las zonas principales de la casa, como el salón y la cocina, se encuentran en un primer piso, lo que representa una barrera para personas con dificultades de movilidad. Este es un dato importante para grupos intergeneracionales o que incluyan a personas que necesiten un entorno sin barreras arquitectónicas.

Veredicto final: ¿Es La Cantina una buena elección?

La Cantina (Experiencia Rural) es un hotel rural con un potencial notable. Su estructura es ideal para grupos, ofreciendo espacios amplios, modernos y bien equipados en un entorno privado y tranquilo. La sala de juegos y el extenso jardín son valores añadidos que garantizan el entretenimiento y el disfrute al aire libre. La amabilidad del personal de contacto también es un punto a su favor, mostrando disposición a ayudar.

No obstante, los puntos débiles son significativos y deben ser cuidadosamente evaluados. La falta de aire acondicionado y mosquiteras puede hacer que una estancia en verano sea incómoda. La piscina es meramente testimonial y la falta de almacenamiento y las barreras arquitectónicas son inconvenientes prácticos. En definitiva, este alojamiento es muy recomendable para grupos que viajen en épocas de clima templado (primavera, otoño o inviernos suaves) y que valoren por encima de todo la amplitud y la privacidad. Para estancias veraniegas o para grupos con necesidades específicas de accesibilidad o que sueñen con largos baños en la piscina, podría no ser la opción más acertada.

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