Hotel Rural La Sinriella Cerrado
AtrásUbicado en la pequeña aldea de Villamejín, en el concejo asturiano de Proaza, el Hotel Rural La Sinriella fue durante años una opción de alojamiento para visitantes que buscaban una inmersión en el entorno natural de los Valles del Oso. Es importante destacar desde el principio que este establecimiento se encuentra permanentemente cerrado. Sin embargo, su historia y las valoraciones de quienes se hospedaron en él pintan un retrato claro de lo que ofrecía este hotel rural, que mantenía una notable calificación promedio de 4.4 estrellas.
La Sinriella ocupaba una antigua casona de más de 300 años, rehabilitada con piedra y madera para conservar la esencia de la arquitectura tradicional de la zona. Su principal atractivo, destacado de forma recurrente por sus antiguos huéspedes, era su emplazamiento. Situado en un entorno descrito como inigualable y excepcional, ofrecía vistas panorámicas del valle de Proaza y las montañas circundantes, como Peña Forcada. Esta localización lo convertía en una base ideal para explorar la famosa Senda del Oso, uno de los reclamos turísticos más importantes de Asturias, que se encontraba a muy poca distancia. La tranquilidad y el aire puro eran componentes fundamentales de la experiencia, al estar alejado de núcleos urbanos más grandes pero a la vez a una distancia razonable de Oviedo.
Una experiencia de cercanía y sencillez
Lejos de los grandes lujos, el punto fuerte de La Sinriella residía en su atmósfera. Los comentarios lo describen como un lugar acogedor, con encanto y un ambiente marcadamente familiar. El trato cercano y personal de los propietarios, un matrimonio que regentaba el negocio, era uno de los aspectos más valorados, generando una sensación de calidez que complementaba el carácter rústico del hotel de montaña. Este enfoque en la hospitalidad lo posicionaba como uno de esos hoteles con encanto donde la experiencia humana primaba sobre el lujo material.
Las instalaciones seguían esta misma línea de sencillez funcional. El hotel contaba con siete habitaciones dobles y una individual, todas equipadas con baño privado, calefacción y televisión. Las estancias eran descritas como luminosas y, sobre todo, muy limpias, con decoraciones tradicionales y siempre con vistas al paisaje. Entre sus zonas comunes se encontraban un porche y una terraza para disfrutar del entorno, un salón-cafetería con chimenea que servía como punto de encuentro, y una pequeña biblioteca con juegos de mesa. A pesar de su carácter tradicional, ofrecía servicios modernos como conexión Wi-Fi gratuita.
Aspectos a tener en cuenta sobre su propuesta
Para ofrecer una visión completa, es necesario mencionar las particularidades que definían a este alojamiento. Varios visitantes lo calificaban como un hotel "básico", una opción rústica sin pretensiones. Esta simplicidad era, para muchos, parte de su atractivo, pero es un factor relevante para quien pudiera buscar hoteles con más servicios o instalaciones de alta gama. Su propuesta era clara: una escapada rural auténtica a un precio que muchos consideraban bueno.
Un punto logístico importante era su acceso. Al estar en una pequeña aldea de montaña, el camino para llegar al hotel era descrito como "empinado". Esta característica, común en muchos pueblos asturianos, podía suponer una limitación para ciertos conductores o vehículos, siendo un pequeño peaje a pagar por la tranquilidad y las vistas privilegiadas que ofrecía. Las propias limitaciones de una aldea pequeña, con menos servicios inmediatos que una villa más grande, también formaban parte de la experiencia de reservar hotel en un enclave como Villamejín.
El legado de La Sinriella
Aunque ya no es posible alojarse en La Sinriella, su recuerdo permanece en las reseñas de quienes disfrutaron de su propuesta. Fue un refugio para amantes del senderismo, la naturaleza y la tranquilidad, un hotel rural que basó su éxito en una ubicación espectacular y en el trato humano de sus dueños. Representaba un tipo de turismo que busca la desconexión y la autenticidad, valores muy apreciados en la montaña central asturiana. Su cierre deja un hueco en la oferta de hoteles baratos y con carácter en la comarca del Camín Real de la Mesa.