Hotel Palacio De Cimiano
AtrásEl Hotel Palacio De Cimiano, ubicado en la localidad de Cimiano, en Peñamellera Baja, fue durante años un referente en el sector de los hoteles de la comarca. Emplazado en lo que fue una abadía del siglo XIV, este establecimiento supo combinar la solemnidad de su historia con un servicio orientado a eventos y estancias de alto nivel. Sin embargo, es fundamental señalar desde el principio que, a pesar de la información contradictoria que pueda encontrarse, el hotel se encuentra permanentemente cerrado, una noticia que representa una pérdida notable para la oferta turística de la zona. Este análisis recorre lo que fue su propuesta, sus puntos más aclamados y aquellos aspectos que generaron críticas entre sus visitantes.
Un Escenario Privilegiado para Bodas y Eventos
La principal fortaleza y el servicio más elogiado del Hotel Palacio De Cimiano era, sin duda, su especialización como uno de los mejores hoteles para bodas en Asturias. Las opiniones de quienes celebraron allí sus enlaces o asistieron como invitados son abrumadoramente positivas. El entorno natural, con jardines cuidados al detalle y vistas panorámicas del campo asturiano, creaba una atmósfera descrita como idílica y espectacular. La versatilidad de sus instalaciones permitía celebrar tanto la ceremonia como el banquete en el mismo lugar, ofreciendo una comodidad inestimable para los asistentes.
Un detalle que los clientes valoraban enormemente era la existencia de un plan alternativo para días de mal tiempo. En caso de lluvia, el evento podía trasladarse a uno de sus elegantes salones interiores, garantizando que nada arruinara un día tan especial. Esta capacidad de previsión y adaptación era un reflejo de la profesionalidad con la que se gestionaba el complejo. La disponibilidad de un amplio aparcamiento y diversas opciones de alojamiento —desde habitaciones en el palacio hasta apartamentos y bungalows independientes— facilitaba la logística para los invitados que se desplazaban, consolidando su reputación como un lugar integral para celebraciones.
Calidad Gastronómica y un Servicio que Marcaba la Diferencia
La experiencia culinaria era otro de los pilares del Palacio De Cimiano. Los menús, diseñados para eventos, recibían constantes elogios por la alta calidad de la materia prima y una elaboración cuidada. Platos como el pulpo eran mencionados recurrentemente como un éxito rotundo entre los comensales. La generosidad de las raciones y la presentación contribuían a una percepción de excelencia. El servicio de comedor se describía como rápido, atento y perfectamente coordinado, un factor clave en eventos con un gran número de personas. Algunos detalles, como acompañar la salida de cada plato con música, añadían un toque ameno y distintivo a la celebración.
Más allá de la eficiencia, el trato humano del personal, liderado por los gerentes Alfonso y Eva, era constantemente destacado. Los clientes los describen como personas encantadoras, cercanas y siempre dispuestas a ayudar, cuidando cada detalle para asegurar el éxito del evento. Un aspecto particularmente notable era su sensibilidad y rigor con las necesidades dietéticas especiales. Visitantes con intolerancias alimentarias relataron haber recibido una atención excepcional, con un seguimiento cuidadoso incluso antes del día del evento, algo que demuestra un nivel de compromiso y profesionalidad muy por encima de la media.
El Encanto Histórico y las Opciones de Alojamiento
Optar por una reserva de hotel en el Palacio De Cimiano significaba alojarse en un edificio con siglos de historia. Esta edificación de origen barroco, reformada a principios del siglo XX por el indiano Ángel L. Cuesta para darle su característico aspecto de arquitectura montañesa, ofrecía una experiencia única. Las habitaciones eran descritas como elegantes y confortables, integradas en el encanto histórico del palacio. La posibilidad de elegir entre diferentes tipos de alojamiento rural, como los apartamentos, aportaba una flexibilidad muy valorada por familias o grupos que buscaban más espacio y autonomía durante su estancia. Estos apartamentos estaban bien equipados, limpios y eran amplios, cumpliendo con las expectativas de los huéspedes.
Un Punto Crítico: La Política sobre Mascotas
A pesar de la avalancha de comentarios positivos, existía un punto de fricción importante que generó experiencias muy negativas para un segmento de clientes: su política de no admisión de mascotas. Un testimonio particular relata la imposibilidad de tomar algo en la terraza exterior en compañía de un perro. La justificación ofrecida por el personal —que los dueños tenían sus propios perros y su presencia podría causar conflictos— fue percibida como inaceptable e incluso ilegal por el cliente afectado. Este incidente pone de manifiesto una política restrictiva que chocaba con la creciente tendencia de los hoteles que admiten mascotas. Para los viajeros que no conciben desplazarse sin sus animales de compañía, este factor era un motivo de descarte inmediato y una mancha en la reputación de un establecimiento por lo demás muy bien valorado.
de una Trayectoria
El Hotel Palacio De Cimiano dejó una huella como un establecimiento de referencia, un hotel con encanto que supo explotar su patrimonio arquitectónico y su privilegiado entorno para convertirse en un destino soñado para bodas y eventos. La combinación de una gastronomía notable, un servicio al cliente excepcional y la belleza de sus instalaciones le granjearon una merecida fama. Sin embargo, su estricta política sobre mascotas fue un claro punto débil que le restó atractivo para una parte del público. Su cierre permanente supone el fin de una era para un lugar que fue escenario de innumerables momentos felices, dejando un vacío en la oferta de hoteles de alta gama en la región de Peñamellera Baja.