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Hotel La Lozana, Palacio de Infanzonía

Hotel La Lozana, Palacio de Infanzonía

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Pl. de la Obra, 5, 50374 Used, Zaragoza, España
Hospedaje
9.2 (18 reseñas)

El Hotel La Lozana, Palacio de Infanzonía, se presentó en su momento como un proyecto emblemático y una apuesta decidida por el turismo de alta calidad en la comarca Campo de Daroca. Ubicado en un edificio histórico del siglo XVII en la localidad de Used, Zaragoza, su apertura en abril de 2022 fue el resultado de una visión ambiciosa y una inversión considerable. Sin embargo, a pesar de un comienzo que parecía augurar un futuro brillante, la realidad actual de este establecimiento es su cierre permanente, dejando tras de sí la historia de un sueño que, aunque breve, demostró un potencial extraordinario.

El proyecto no era una simple reforma, sino la meticulosa resurrección de una casa señorial con más de 300 años de historia, conocida en el pueblo como Casa Herrero-Catalina o "de la Lozana". La rehabilitación, que se extendió durante ocho largos años, supuso una inversión superior a los 2,4 millones de euros, cofinanciada con fondos europeos y del Gobierno de Aragón. El impulsor fue un descendiente de la familia propietaria original, lo que añadía un componente personal y pasional a la empresa. El objetivo era claro: transformar el palacio en un hotel boutique de lujo que combinara el respeto por la esencia histórica con todas las comodidades del siglo XXI, un verdadero hotel con encanto.

Una restauración que fusionaba historia y modernidad

El resultado de tan arduo trabajo fue un edificio de 1.400 metros cuadrados que lograba un equilibrio notable entre lo antiguo y lo nuevo. Los elementos originales, como las puertas de las habitaciones, fueron cuidadosamente restaurados para conservar el carácter del palacio. Al mismo tiempo, se integraron tecnologías sostenibles, como la climatización mediante geotermia, demostrando un compromiso con la eficiencia y el medio ambiente. Las fotografías del interior y las descripciones de los huéspedes que tuvieron la oportunidad de alojarse allí pintan una imagen de elegancia clásica, con muros de piedra, mobiliario de buen gusto y una atmósfera acogedora y serena.

El alojamiento rural contaba con 14 habitaciones dobles, entre las que se incluían una suite, dos junior suites y una habitación adaptada para personas con movilidad reducida, buscando atraer a un público diverso. Las opiniones de los clientes, que le otorgaron una calificación media de 4,6 sobre 5, son unánimes al alabar la belleza del lugar, la comodidad de las instalaciones y una decoración "con bueno gusto y detalle". La sensación general era la de un lugar prometedor, un proyecto que acababa de nacer pero que ya apuntaba a la excelencia.

Servicios pensados para el descanso y el bienestar

Uno de los mayores atractivos del Hotel La Lozana era su exclusivo hotel con spa. No se trataba de una simple piscina, sino de un completo centro de bienestar tipo hammam que incluía una sauna de vapor y un flotarium. Este último, una piscina con una alta concentración de sal que permite flotar sin esfuerzo, ofrecía una experiencia de relajación profunda, un diferenciador clave para atraer a quienes buscaban una escapada de fin de semana dedicada al descanso. Este servicio lo posicionaba como una opción de primer nivel entre los hoteles en Zaragoza provincia.

Además del spa, el hotel disponía de un restaurante centrado en ofrecer gastronomía elaborada con productos de proximidad, un gran patio interior que servía como corazón social del edificio y salones polivalentes para la celebración de eventos, cursos o reuniones. Todo estaba diseñado para ofrecer una experiencia completa, donde el huésped no solo tuviera un lugar donde dormir, sino un refugio donde disfrutar de la tranquilidad, la buena mesa y el cuidado personal.

Un punto de partida estratégico para conocer Aragón

La ubicación del hotel en Used era otro de sus puntos fuertes. Aunque se encuentra en un pueblo pequeño, su posición es estratégica para explorar algunos de los tesoros naturales y culturales más importantes de Aragón. Entre los destinos cercanos más destacados se encontraban:

  • La Laguna de Gallocanta: Situada a solo 15 kilómetros, es uno de los humedales más importantes de Europa Occidental y un lugar de paso crucial para miles de grullas migratorias. El hotel tenía un gran potencial para atraer turismo ornitológico de carácter internacional.
  • El Monasterio de Piedra: Un paraje natural de inmensa belleza, con sus cascadas y grutas, que se encuentra a poco más de media hora en coche.
  • Daroca y su comarca: Una ciudad medieval con un impresionante conjunto amurallado y un rico patrimonio histórico, a tan solo 20 kilómetros.
  • Otros destinos: Lugares como Calatayud o Albarracín también eran accesibles para excursiones de un día, convirtiendo al hotel en una base ideal para planificar rutas y descubrir la diversidad de la región.

Esta conectividad lo convertía en una opción perfecta no solo para el descanso, sino también para el turismo activo y cultural, un factor clave para asegurar la ocupación durante todo el año.

El éxito inicial y el abrupto final

Lo más agridulce de la historia del Hotel La Lozana es que, durante su corta vida, todo pareció funcionar a la perfección. Las noticias de la época reflejan el optimismo que generó su apertura. El alcalde de Used, Fernando Sánchez, lo calificó como un proyecto "totalmente positivo" que creaba puestos de trabajo, atraía visitantes y contribuía a fijar población, un objetivo vital en la España rural. Apenas un mes y medio después de su inauguración, en junio de 2022, el hotel ya funcionaba a "pleno rendimiento" y registraba una ocupación media cercana al 60%, una cifra excelente para un establecimiento recién inaugurado.

Los clientes respaldaban este éxito con valoraciones excepcionales. El trato del personal era descrito como "amable y profesional", "espléndido" y "exquisito", lo que indica que la calidad del servicio estaba a la altura de la belleza del edificio. Parecía que el hotel tenía todos los ingredientes para consolidarse como un referente.

Sin embargo, el principal aspecto negativo, y el más definitivo, es su estado actual: "Cerrado permanentemente". A pesar del prometedor inicio, la fuerte inversión y la excelente acogida, el negocio cesó su actividad. Las razones específicas de este cierre no han trascendido públicamente, lo que añade un velo de misterio a su historia. Un pequeño detalle, mencionado en una de las primeras reseñas, apuntaba a que "faltan algunos detalles por pulir" por ser de reciente apertura, algo normal en cualquier negocio nuevo. Pero nada hacía presagiar un desenlace tan rápido y definitivo. Este cierre abrupto subraya la fragilidad de las iniciativas empresariales, incluso de las más preparadas y aplaudidas, en entornos rurales complejos.

Un legado de potencial no realizado

Hoy, al buscar opciones para reservar hotel en la zona, el Hotel La Lozana, Palacio de Infanzonía, ya no aparece como una posibilidad. Su historia es la de una estrella fugaz en el firmamento del turismo aragonés. Fue un ejemplo tangible de cómo la recuperación del patrimonio, una inversión valiente y un servicio de calidad pueden revitalizar una comarca. Su cierre no solo es una pérdida para los viajeros que ya no podrán disfrutar de sus instalaciones, sino también para la comunidad de Used y para el ideal de un desarrollo rural sostenible y de calidad. Queda como el recuerdo de lo que fue y, sobre todo, de lo que pudo haber sido: un verdadero palacio del siglo XXI en el corazón de Aragón.

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