Hotel El Ciervo de Xares
AtrásEl Hotel El Ciervo de Xares es uno de esos establecimientos que, a pesar de encontrarse permanentemente cerrado, sigue generando curiosidad entre quienes buscan opciones de turismo rural en la provincia de Ourense. Ubicado en O Ponte, en la pequeña localidad de Xares, perteneciente al municipio de A Veiga, este hotel fue en su día una propuesta notable en un paraje de singular belleza natural. Su historia, sus características y su eventual cierre dibujan un retrato completo de las oportunidades y desafíos que enfrentan los hoteles en entornos rurales y apartados.
Hoy en día, la primera información crucial para cualquier viajero es que no es posible realizar una reserva de hotel en El Ciervo de Xares. Múltiples reseñas y registros confirman su cierre desde hace años. De hecho, un artículo de La Voz de Galicia de octubre de 2016 ya informaba de su cierre, junto con otro hotel de la zona, lo que supuso una pérdida de casi la mitad de las plazas de alojamiento en A Veiga, un municipio declarado de interés turístico. Esto supuso un revés considerable para la infraestructura turística local, especialmente de cara a la temporada de invierno, cuando la proximidad a Pena Trevinca, el pico más alto de Galicia, atrae a numerosos visitantes.
Un Vistazo al Pasado: ¿Cómo era el Hotel El Ciervo de Xares?
Inaugurado en 1995 por Manuel Fraga Iribarne, entonces presidente de la Xunta de Galicia, el hotel fue una iniciativa de empresarios locales para dotar a la zona de un alojamiento de calidad y un lugar para eventos. Concebido como un hotel rural de 3 estrellas, se situaba a las afueras del núcleo urbano, en plena naturaleza y camino a Pena Trevinca, lo que garantizaba un ambiente de paz y tranquilidad. Su estructura, como se aprecia en las fotografías de la época, era la de una finca regia, con una arquitectura que buscaba integrarse en el paisaje montañoso gallego.
El establecimiento contaba con 20 habitaciones, distribuidas en 16 dobles y 4 suites, equipadas con comodidades modernas para la época como teléfono, televisión y minibar. Más allá de la simple habitación de hotel, ofrecía una gama de servicios bastante completa: un restaurante de buena reputación, dos cafeterías, salones para eventos y reuniones, y una extensa terraza para disfrutar del entorno. Las instalaciones de ocio incluían una piscina, parque infantil y una pista de juegos polivalente, además de un campo de minigolf con medidas reglamentarias y un detalle muy peculiar: un helipuerto.
Fortalezas: Naturaleza y Actividades Cinegéticas
La principal baza del Hotel El Ciervo era, sin duda, su ubicación. Se encontraba junto a un importante coto de caza, el Tecor de Xares, una superficie de más de 2.000 hectáreas destinada a la caza mayor de especies como ciervos, corzos y jabalíes. Esto lo convertía en el alojamiento ideal para los aficionados a la caza. Una reseña de un antiguo huésped destaca precisamente este punto, mencionando que la entrada a las rutas de senderismo del coto estaba justo al lado del hotel, lo que facilitaba enormemente las excursiones.
En 2013, el hotel experimentó un intento de relanzamiento cuando fue adquirido por un inversor con raíces en la zona. La nueva dirección buscó ampliar el enfoque más allá de la caza, apostando por el turismo de naturaleza y aventura. Se planearon actividades como safaris fotográficos, parapente, escalada y rutas en 4x4, con la intención de atraer no solo al cazador, sino a toda su familia. Este enfoque demostraba una comprensión clara de las potencialidades del entorno de Xares, un lugar rico en valles, bosques de robles y abedules, y una fauna diversa.
Debilidades y el Cierre Definitivo
A pesar de sus atractivos, el hotel no logró consolidarse. La valoración general en las plataformas, basada en un número muy reducido de opiniones, era de 3 sobre 5, lo que sugiere una experiencia mediocre para algunos huéspedes. Las habitaciones eran descritas como "sencillas", lo que podría no haber cumplido las expectativas de todos los viajeros que buscaban una escapada de fin de semana con ciertas comodidades. La lejanía y la limitada accesibilidad en transporte público también eran factores a tener en cuenta, siendo el coche un medio indispensable para llegar.
El cierre definitivo, constatado alrededor de 2016, pone de manifiesto las dificultades inherentes a la gestión de hoteles de cierto tamaño en zonas rurales con una marcada estacionalidad. Mantener una estructura con 20 habitaciones, restaurante y múltiples instalaciones requiere un flujo constante de visitantes que, quizás, la zona no podía garantizar durante todo el año. La competencia de otras formas de alojamiento, como las casas rurales más pequeñas y de gestión familiar, también pudo influir.
El Legado y las Alternativas Actuales para el Viajero
Aunque el Hotel El Ciervo de Xares ya no es una opción, su historia es un testimonio del potencial turístico de A Veiga. Para los viajeros interesados en esta área, la buena noticia es que los atractivos naturales permanecen intactos. La Senda Verde do Xares, las rutas de senderismo hacia Pena Trevinca y la riqueza paisajística del embalse de Prada siguen siendo destinos de gran valor. Quienes busquen un alojamiento en la zona deben orientar su búsqueda hacia otras opciones, como el Albergue Montañas de Trevinca, casas de turismo rural como Árbores de Lenda o apartamentos turísticos que han surgido en los últimos años.
el Hotel El Ciervo de Xares fue un proyecto ambicioso que ofrecía una combinación de servicios hoteleros tradicionales con un acceso privilegiado a la naturaleza y la caza. Su fortaleza era su enclave estratégico para los amantes del senderismo y las actividades cinegéticas. Sin embargo, su lejanía y los posibles desafíos operativos lo llevaron a su cierre. Para el viajero actual, su historia sirve como referencia del tipo de experiencias que ofrece la comarca, aunque la búsqueda de una habitación de hotel deba dirigirse ahora hacia otros establecimientos que mantienen viva la oferta turística en uno de los rincones más bellos y apartados de Galicia.