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Finca Piedra Viva

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38591 Güímar, Santa Cruz de Tenerife, España
Hospedaje
8.8 (16 reseñas)

Finca Piedra Viva se presenta como una alternativa de alojamiento en Güímar, Tenerife, para aquellos viajeros que buscan distanciarse de los circuitos turísticos convencionales. La propuesta se centra en ofrecer una experiencia de tranquilidad y contacto con un entorno más auténtico de la isla, gestionada directamente por sus propietarios, Mauro y Carolina, cuya implicación parece ser un factor determinante en la estancia de los huéspedes.

La finca se ubica en El Escobonal, una zona elevada que le concede uno de sus atributos más elogiados: las panorámicas. Los visitantes destacan de forma recurrente las espectaculares vistas al mar y la oportunidad de presenciar amaneceres únicos sobre el océano. Este entorno natural se complementa con una piscina de agua salada, descrita como un lugar ideal para el descanso y que, según las opiniones, también disfruta de esta posición privilegiada con vistas despejadas. La sensación general que transmiten la mayoría de los comentarios es la de un refugio de paz, ideal para desconectar.

La experiencia del huésped: hospitalidad y ubicación estratégica

Uno de los pilares de la Finca Piedra Viva es el trato personal. Los anfitriones, Mauro y Carolina, son mencionados en casi todas las reseñas positivas como un elemento clave de la experiencia. Se les describe como personas encantadoras, amables y detallistas, capaces de hacer que los visitantes se sientan como en casa. Esta atención personalizada es un valor añadido significativo para quienes buscan hoteles con encanto y un servicio cercano, alejado de la impersonalidad de las grandes cadenas.

Desde un punto de vista práctico, la finca funciona como una excelente base de operaciones para recorrer la isla. Los huéspedes señalan que, al disponer de un vehículo de alquiler, es posible acceder cómodamente a diferentes puntos de interés. Se encuentra a una distancia razonable tanto de la zona metropolitana norte (Santa Cruz y La Laguna, a unos 30 minutos) como de los enclaves turísticos y playas del sur (El Médano, Los Cristianos, a unos 20-30 minutos). Esta ubicación central permite planificar unas vacaciones en Tenerife muy completas, combinando la serenidad del hotel rural con la exploración activa de la diversidad paisajística y cultural de la isla.

Un concepto para familias y amantes de la naturaleza

El ambiente de la finca es valorado positivamente por familias con niños, quienes encuentran un espacio seguro y en contacto con la naturaleza. La posibilidad de alojarse con mascotas, según indica alguna reseña, es otro factor a tener en cuenta para un segmento específico de viajeros. La propuesta general combina la aventura de un entorno rural con comodidades esenciales, como una buena cama o una cocina funcional, acercándose al concepto de "glamping" o acampada de lujo, especialmente en sus alojamientos más singulares.

Puntos a considerar: críticas sobre el alojamiento "Burbuja"

A pesar de la abrumadora mayoría de comentarios positivos, existe una crítica muy detallada que se centra en una de las opciones de alojamiento más particulares de la finca: una cúpula o "burbuja". Esta reseña presenta una visión radicalmente opuesta y pone de manifiesto problemas importantes que un potencial cliente debe sopesar antes de realizar una reserva de hotel.

Los puntos negativos señalados son específicos y severos:

  • Estado de la instalación: El huésped describe la cúpula como anticuada y, en contra de lo que se podría esperar, nada transparente, impidiendo disfrutar de las vistas desde el interior.
  • Olor y salubridad: Se menciona un olor a plástico muy intenso y persistente, hasta el punto de causar dolor de cabeza y generar dudas sobre su salubridad.
  • Mantenimiento: Se reportaron fallos como una puerta atascada y el desprendimiento de una mosquitera.
  • Calidad del descanso: La crítica más contundente se dirige al colchón, calificado de antiguo, corto (190 cm), hundido y con manchas, algo inaceptable para cualquier estándar de hospitalidad.

Esta misma reseña extiende su descontento al trato recibido por parte de los anfitriones al expresar sus quejas. Describe una actitud muy diferente a la elogiada por otros huéspedes, acusándolos de ser poco receptivos a la crítica e incluso de actuar de forma deshonesta. El relato concluye con una invitación a abandonar el establecimiento de forma abrupta. Este testimonio contrasta fuertemente con la imagen de hospitalidad que proyectan las demás opiniones, sugiriendo que la gestión de conflictos podría ser un área de mejora.

Análisis final: ¿Es Finca Piedra Viva el lugar adecuado para usted?

Finca Piedra Viva se perfila como uno de esos hoteles donde la experiencia es profundamente personal. Para la mayoría, parece ser un acierto total: un lugar idílico para quienes valoran la tranquilidad, las vistas, la naturaleza y un trato cercano y familiar. Es ideal para viajeros independientes con coche que desean una base auténtica para sus exploraciones por Tenerife.

Sin embargo, la existencia de una crítica tan negativa y específica, sobre todo en lo que respecta a la cúpula, no puede ser ignorada. Los viajeros interesados específicamente en esta modalidad de "glamping" deberían ser cautelosos y, quizás, solicitar información actualizada sobre el estado de la instalación y el colchón antes de confirmar su estancia. La divergencia en las opiniones sobre los anfitriones también plantea una disyuntiva: mientras que la mayoría los considera un punto fuerte, la experiencia negativa relatada evidencia un posible problema en la gestión de incidencias. En definitiva, es un alojamiento rural con un gran potencial y muchos adeptos, pero cuya elección debe hacerse conociendo el espectro completo de las experiencias compartidas por otros viajeros.

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