Inicio / Hoteles / Finca la Calera
Finca la Calera

Finca la Calera

Atrás
C. la Calera, 59, 35559 Güime, Las Palmas, España
Hospedaje
7.4 (24 reseñas)

Finca la Calera se presenta como un alojamiento rural situado en Güime, una opción para quienes buscan una experiencia en Lanzarote alejada de los núcleos turísticos más concurridos. Este establecimiento, compuesto por tres apartamentos y dos villas, promete un ambiente de tranquilidad y un trato cercano, casi familiar. Su propuesta se centra en ofrecer un refugio de paz, con una ubicación estratégica que facilita el desplazamiento a cualquier punto de la isla. Sin embargo, las experiencias de los huéspedes dibujan un panorama de contrastes, donde conviven valoraciones muy positivas con críticas de notable severidad.

El encanto de la exclusividad y el trato personal

Una de las fortalezas más destacadas por los visitantes es la sensación de estar en un lugar casi privado. Al ser la última propiedad del pueblo y encontrarse en una zona apartada, ofrece un aislamiento que muchos viajeros agradecen. Los hoteles de este tipo suelen atraer a un público que valora el silencio y la desconexión. La piscina, descrita como una "maravilla", a menudo está a disposición exclusiva de los pocos huéspedes alojados, un lujo difícil de encontrar en establecimientos más grandes. Las vistas desde la finca son otro punto a favor, abarcando desde la capital y el mar hasta el paisaje volcánico característico de la isla.

Los propietarios, Isidoro y Adriana, reciben constantes elogios por su atención y cercanía. Múltiples reseñas los describen como anfitriones excepcionales, atentos a cada detalle para asegurar que la estancia sea lo más cómoda posible, logrando que los huéspedes se sientan como en casa. Este nivel de hospitalidad es un factor decisivo para muchos, que valoran el contacto humano por encima de otros servicios. Un detalle que ilustra esta filosofía es su "bar de la confianza", un pequeño espacio donde los clientes pueden servirse lo que deseen y abonar la voluntad, un gesto que denota una relación de confianza poco común en el sector.

Comodidad y ubicación estratégica

Los alojamientos, especialmente las villas, son descritos como amplios y confortables. La finca está equipada para estancias cómodas, con cocinas que permiten a los huéspedes tener autonomía. Su ubicación en Güime es ideal para quienes planean una reserva de hotel con la intención de recorrer Lanzarote en coche. Al estar en el centro geográfico, tanto el norte como el sur de la isla son fácilmente accesibles, evitando largos desplazamientos. Esta centralidad es un valor añadido para el turismo activo.

No obstante, esta localización tiene una contrapartida: la proximidad al aeropuerto. Si bien es conveniente para la llegada y la salida, implica la posibilidad de escuchar el ruido de los aviones. Algunos huéspedes lo mencionan como un "pero" menor, indicando que no llega a ser molesto y se limita a ciertos momentos del día. Para viajeros muy sensibles al ruido, este podría ser un factor a considerar antes de formalizar la reserva en uno de estos apartamentos vacacionales.

Una experiencia con serias advertencias

A pesar de la abrumadora mayoría de comentarios positivos, existe una reseña extremadamente negativa que plantea cuestiones graves y que no puede ser ignorada. Este testimonio describe una situación que contrasta radicalmente con la imagen idílica del lugar. El cliente denuncia haber sido reubicado a su llegada en un apartamento diferente al reservado, el cual, según su relato, se encontraba en pésimas condiciones de limpieza, llegando a mencionar una infestación de cucarachas en la cocina.

Los problemas reportados no terminan ahí. Se mencionan prácticas poco transparentes, como la exigencia de realizar el pago exclusivamente en efectivo, negando el uso de medios telemáticos. Además, se apunta a que servicios que parecían incluidos en la tarifa, como la sauna, requerían un pago adicional. El relato culmina con una descripción de un proceso de salida conflictivo y apresurado, donde se sintieron obligados a abandonar el apartamento en cuestión de minutos ante la llegada de los siguientes huéspedes. Es importante señalar que, aunque esta parece ser una experiencia aislada frente a muchas otras que son excelentes, la gravedad de las acusaciones (higiene, gestión de reservas y trato al cliente en un conflicto) representa una advertencia significativa para futuros clientes. Dada la disparidad en las opiniones, es recomendable contactar directamente con el establecimiento para clarificar todos los detalles de la reserva de hotel, incluyendo el método de pago y los servicios exactos que cubre la tarifa.

Análisis final del alojamiento

Finca la Calera se perfila como uno de esos hoteles con encanto que basan su atractivo en la personalidad y el trato directo. Para el viajero que busca autenticidad, tranquilidad y una base de operaciones para explorar la isla, las valoraciones positivas sugieren que puede ser una elección acertada. La atención de los dueños, la privacidad de sus instalaciones y su atmósfera relajada son sus grandes bazas.

  • Puntos a favor: Ambiente tranquilo y privado, trato personal y cercano de los anfitriones, piscina poco concurrida, ubicación céntrica para recorrer la isla y alojamientos espaciosos.
  • Puntos a considerar: Proximidad al aeropuerto con potencial ruido de aviones, una crítica muy severa documentada sobre limpieza y gestión, y la necesidad de confirmar detalles como métodos de pago y servicios incluidos.

En definitiva, Finca la Calera presenta dos caras muy distintas. Por un lado, la de un refugio rural idílico gestionado por anfitriones que se desviven por sus huéspedes. Por otro, la sombra de una experiencia muy negativa que plantea dudas sobre la consistencia del servicio. Los potenciales clientes deben sopesar ambos lados de la balanza, valorando qué aspectos son prioritarios para su viaje y, quizás, tomando precauciones adicionales para asegurar que su estancia se alinee con las expectativas más positivas.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos