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Cohousing Lagungarri

Cohousing Lagungarri

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Calle Domingo de Sautu, 41, 01130 Murgia, Araba, España
Hospedaje
10 (1 reseñas)

En Murgia, a los pies del Parque Natural de Gorbeia, se erige una propuesta de alojamiento que se distancia radicalmente del concepto tradicional de un hotel o una residencia. Se trata de Cohousing Lagungarri, el primer proyecto de viviendas colaborativas para seniors en Euskadi, una iniciativa que redefine la convivencia para personas mayores de 50 años. No es un lugar para una estancia corta ni un simple complejo de apartamentos; es un proyecto de vida basado en la autogestión, el apoyo mutuo y la creación de una comunidad activa y participativa.

¿Qué es y cómo funciona Cohousing Lagungarri?

Cohousing Lagungarri opera bajo un modelo de cooperativa en cesión de uso. Esto significa que los residentes no compran su vivienda en el sentido tradicional, sino que se convierten en socios de la cooperativa Lagungarri S. Coop. Al hacerlo, adquieren el derecho indefinido a usar una de las viviendas privadas mientras forman parte de la comunidad. Este modelo está diseñado para evitar la especulación inmobiliaria; si un socio decide abandonar el proyecto o fallece, la aportación económica inicial es reembolsada, asegurando que la propiedad siempre pertenezca a la cooperativa.

El complejo, ubicado en los 11.000 m² que antiguamente ocupaba el convento de las Carmelitas, cuenta con 51 viviendas privadas de uno o dos dormitorios, cada una con su propia cocina y baño. Sin embargo, el verdadero corazón del proyecto reside en sus extensas zonas comunes, diseñadas para fomentar la interacción y la vida compartida. Estas incluyen una gran cocina industrial, un comedor común, salas multiusos, gimnasio, talleres, biblioteca, huertos y amplios jardines. La idea es combinar la independencia de una habitación o apartamento privado con las ventajas de una vida social rica y colaborativa.

Ventajas Claras: Más Allá de un Simple Hospedaje

Una Comunidad Contra la Soledad

El beneficio más destacado de Lagungarri es su enfoque en la comunidad como antídoto contra la soledad no deseada, un problema creciente en la sociedad actual. A diferencia de vivir solo o en un alojamiento rural aislado, este modelo promueve la interacción diaria y las relaciones significativas. Los socios no son meros vecinos; son parte de un proyecto común donde se organizan actividades, se comparten aficiones y se ofrece apoyo mutuo de manera natural. El objetivo es claro: "envejecer juntos, libres y cuidándonos mutuamente".

Recursos y Servicios Compartidos

Vivir en Lagungarri da acceso a instalaciones que serían difíciles de mantener de forma individual. Desde un gimnasio completamente equipado hasta talleres para manualidades o reparaciones, pasando por una huerta comunitaria y habitaciones para invitados. Además, se planean servicios como comedor, lavandería y limpieza de zonas comunes, liberando a los residentes de ciertas cargas domésticas y permitiéndoles disfrutar más de su tiempo. Este modelo optimiza recursos y ofrece una calidad de vida superior a un coste potencialmente menor que el de mantener una vivienda unifamiliar con servicios similares.

Autonomía y Envejecimiento Activo

A diferencia de una residencia tradicional, Lagungarri es un modelo autogestionado. Son los propios socios quienes, a través de asambleas, toman las decisiones sobre el funcionamiento de la comunidad, las normas de convivencia y las actividades a realizar. Esto fomenta un sentido de propósito y control sobre el propio entorno, elementos clave para un envejecimiento activo y saludable. Se dirige a personas que, al llegar a la jubilación, desean seguir siendo dueñas de sus decisiones y mantener un estilo de vida dinámico y participativo.

Sostenibilidad y Eficiencia

El proyecto arquitectónico está diseñado con altos estándares de sostenibilidad. Las viviendas están concebidas como casas pasivas, con un consumo energético mínimo, aislamiento térmico de última generación y el uso de energías renovables como placas solares, geotermia o aerotermia. Esto no solo reduce el impacto ambiental, sino que también se traduce en un ahorro económico significativo en los suministros para los residentes.

Puntos a Considerar: Los Inconvenientes y Desafíos del Modelo

No es un Hotel, Requiere una Inversión y un Compromiso

Quien busque una solución de alojamiento temporal o un alquiler de vacaciones no lo encontrará aquí. Ingresar en Cohousing Lagungarri implica un compromiso a largo plazo y una inversión económica inicial significativa. Para ser socio, se requiere una aportación de capital de entre 45.000 y 55.000 euros, dependiendo de la vivienda. Aunque este capital es reembolsable al dejar la cooperativa, supone una barrera de entrada considerable y requiere una planificación financiera que no todo el mundo puede asumir. Además, hay una cuota mensual para cubrir los gastos comunes y servicios.

La Convivencia y la Toma de Decisiones en Grupo

La vida en comunidad, aunque enriquecedora, también presenta desafíos. El modelo de autogestión democrática puede llevar a procesos de toma de decisiones lentos o a desacuerdos entre los socios. Requiere paciencia, tolerancia y una voluntad real de colaborar y ceder por el bien común. No es un entorno adecuado para personas que prefieren una independencia total y no desean involucrarse en la gestión de su entorno de vida. La convivencia es voluntaria, pero el éxito del proyecto depende de la implicación activa de sus miembros.

Un Proyecto Nuevo con un Historial Limitado

Si bien el cohousing es un modelo consolidado en otros países, Lagungarri es un proyecto pionero en Euskadi, cuya finalización está prevista para finales de 2027 o principios de 2028. Al ser una iniciativa nueva, no cuenta con un largo historial de funcionamiento ni con abundantes opiniones de residentes que puedan servir de referencia. Los interesados deben confiar en la solidez del proyecto y en la visión de sus impulsores, lo que implica un cierto grado de incertidumbre inherente a cualquier empresa nueva.

Perfil de Admisión Específico

La cooperativa busca activamente un equilibrio generacional para evitar un envejecimiento homogéneo del grupo. Esto ha llevado a establecer cupos por franjas de edad, centrándose actualmente en captar socios más jóvenes (en el rango de 50 a 60 años) para asegurar la vitalidad y sostenibilidad del proyecto a largo plazo. Por tanto, el acceso no está abierto a cualquier persona mayor de 50 años, sino que depende de las necesidades demográficas de la cooperativa en cada momento, existiendo listas de espera para los tramos de edad ya cubiertos.

En definitiva, Cohousing Lagungarri se presenta como una alternativa valiente y moderna al tradicional concepto de hospedaje para la tercera edad. No es una simple reserva de hotel, sino una inversión en un modelo de vida comunitario, activo y autogestionado. Sus puntos fuertes son la comunidad, la calidad de las instalaciones y la autonomía que ofrece. Sus desafíos radican en la inversión económica necesaria, la exigencia de un compromiso con la vida en común y el hecho de ser un proyecto novedoso. Es una opción excelente para quienes buscan envejecer de forma activa y conectada, pero requiere una reflexión profunda sobre si este modelo de vida compartida se alinea con las expectativas y personalidad de cada individuo.

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