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Casas Bioclimáticas ITER

Casas Bioclimáticas ITER

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38612 Granadilla, Santa Cruz de Tenerife, España
Hospedaje
9 (224 reseñas)

Las Casas Bioclimáticas ITER representan uno de los proyectos de alojamiento más singulares y debatidos de Tenerife. Concebidas originalmente no como un complejo de hoteles convencional, sino como un laboratorio de arquitectura a tamaño real, su trayectoria ha estado marcada por la innovación vanguardista, el aplauso de sus huéspedes y una creciente controversia que ha culminado en su cierre actual al público. Este complejo, fruto de un concurso internacional de arquitectura en 1995, se materializó como una urbanización de 25 viviendas energéticamente autosuficientes, un escaparate mundial de diseño sostenible con cero emisiones de CO2. Hoy, el cartel de "permanentemente cerrado" esconde una realidad compleja que merece ser analizada.

Una Experiencia de Alojamiento Única

Durante su etapa operativa, una estancia en las Casas Bioclimáticas ITER era una inmersión en el futuro de la vivienda sostenible. Los huéspedes destacaban la genialidad del diseño, la modernidad y la sensación acogedora de las casas, cada una con una personalidad arquitectónica distinta. El objetivo del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) era demostrar que la sostenibilidad no estaba reñida con el confort. Las valoraciones de los visitantes eran excepcionalmente altas, alcanzando una media de 4.5 sobre 5, lo que demuestra el éxito del concepto desde la perspectiva del huésped. Se valoraba la tranquilidad del entorno, la proximidad a pie a playas de arena volcánica y la oportunidad de vivir, aunque fuera por unas vacaciones, en un entorno respetuoso con el medio ambiente, alimentado por energía solar y eólica.

Los Inconvenientes de Vivir en un Parque Tecnológico

Sin embargo, la experiencia no estaba exenta de particularidades que no eran del agrado de todos. El principal inconveniente, mencionado de forma recurrente, era el ruido. El complejo está enclavado dentro de un parque eólico, por lo que el sonido constante de los aerogeneradores era la banda sonora de la estancia. A esto se sumaba la extrema proximidad al Aeropuerto de Tenerife Sur, con el consiguiente ruido de los aviones. Algunos visitantes afirmaban acostumbrarse rápidamente, pero para otros era un factor de perturbación significativo. Este es un punto crucial a considerar: el alojamiento sostenible en un centro de producción energética tiene un peaje acústico que no es apto para todos los que buscan silencio absoluto.

La Controversia: Entre el Idealismo y la Realidad

Más allá de las cuestiones de confort, el proyecto ha estado envuelto en una considerable polémica. Varias voces críticas, incluyendo las de antiguos visitantes y locales, han señalado que las casas se construyeron en una zona sensible, muy cerca de la costa y sobre suelo no urbanizable. Esta decisión ha sido calificada como un "experimento" en un territorio insular con espacio limitado, alimentando sospechas sobre posibles favoritismos políticos. La idea de ocupar la primera línea de costa con un proyecto, aunque fuera de carácter científico, ha sido un punto de fricción constante en la comunidad.

El Cierre y un Futuro Incierto

El estado de "cerrado permanentemente" no se debe a una falta de éxito comercial, ya que el complejo generaba ingresos significativos para el ITER. El cierre, que se inició en 2020 con la pandemia, se prolongó debido a una serie de irregularidades administrativas y problemas estructurales, como la falta de licencias de primera ocupación para uso turístico y problemas con el suministro de agua. La situación actual es de transición y conflicto. El Cabildo de Tenerife ha manifestado su intención de externalizar la gestión de las casas a operadores hoteleros privados, lo que ha sido duramente criticado por la oposición y sectores ciudadanos. Lo que nació como un proyecto público de investigación y divulgación científica corre el riesgo de convertirse en un negocio privado, aprovechando una infraestructura desarrollada con fondos públicos. Este movimiento es visto por muchos como la privatización de un bien común y la pérdida de los valores originales del proyecto.

las Casas Bioclimáticas ITER son un fascinante caso de estudio. Por un lado, un referente internacional de turismo y arquitectura sostenible que ofreció una experiencia de alojamiento excepcional. Por otro, un proyecto envuelto en polémicas sobre el uso del suelo, con inconvenientes prácticos como el ruido y cuyo futuro parece alejarse de sus fines científicos y públicos. Aunque hoy no es posible hacer una reserva de hotel aquí, su historia es una valiosa lección sobre los desafíos de integrar la innovación, el turismo y los intereses comunitarios en un entorno tan delicado y valioso como el de Tenerife.

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