Casa Rural Ricao
AtrásCasa Rural Ricao se presenta como una opción de alojamiento rural en Cangas de Onís que promete una desconexión casi total, gracias a un emplazamiento que es, simultáneamente, su mayor virtud y su principal advertencia. Quienes buscan este tipo de hoteles no lo hacen por casualidad; persiguen una inmersión completa en la naturaleza, y en este aspecto, el establecimiento cumple con creces. Las vistas panorámicas de la montaña asturiana son descritas de forma consistente como espectaculares e idílicas, un telón de fondo inmejorable para quienes desean escapar del ritmo urbano.
El entorno es de una tranquilidad absoluta. Ubicada en la pequeña aldea de Santianes de Ola, a unos 16 kilómetros de Cangas de Onís, la propiedad ofrece un silencio y una paz difíciles de encontrar. Los huéspedes destacan la experiencia de despertar con paisajes que "no tienen precio" y disfrutar de desayunos en sus terrazas exteriores, convirtiendo momentos sencillos en recuerdos memorables. Este es, sin duda, un lugar pensado para el turismo rural en su estado más puro: sin ruidos, sin prisas y con un contacto directo con el entorno natural.
Las Instalaciones: Espacio y Limpieza con Matices
El alojamiento se compone de al menos dos unidades distintas, un detalle crucial a la hora de realizar la reserva de hotel. Por un lado, una casa más grande, con capacidad para varias personas, que es descrita como amplia, limpia y ordenada. Por otro, un apartamento más pequeño, ideal para parejas. Es aquí donde surgen algunos matices importantes. Varios visitantes señalan que el apartamento, aunque acogedor, presenta ciertas incomodidades, como un baño con el techo inclinado que obliga a agacharse y un salón-cocina con un sofá cama que no destaca por su confort. Esta información es vital para gestionar las expectativas, especialmente para hoteles para familias, que podrían encontrar el espacio reducido del apartamento algo limitante.
A pesar de estos detalles, el estado general de limpieza y mantenimiento es un punto a favor. Los interiores, con su encanto rústico, y las zonas exteriores, como el jardín con barbacoa, están bien cuidados y contribuyen a una estancia agradable. Sin embargo, un aspecto práctico a tener en cuenta es la falta de productos básicos de cortesía, como sal o azúcar. Dada la lejanía, este pequeño detalle obliga a los huéspedes a planificar sus compras con antelación o a emprender el viaje de vuelta a la "civilización" para conseguirlos.
El Acceso: El Verdadero Desafío
El punto más controvertido y mencionado de forma unánime por los visitantes es la carretera de acceso. Calificarla como "complicada" es quedarse corto. Se trata de un camino de montaña de aproximadamente 30 minutos desde Cangas de Onís, muy estrecho en largos tramos —donde apenas cabe un coche—, sinuoso, sin iluminación y sin quitamiedos. Los testimonios son claros: es un trayecto que impone respeto y que se recomienda encarecidamente realizar por primera vez con luz diurna. Conducir de noche se describe como peligroso, no solo por la vía en sí, sino por la posibilidad de encontrarse con fauna local, como jabalíes.
Este factor no es un inconveniente menor; es el peaje a pagar por disfrutar de la exclusividad y las vistas de este hotel en la montaña. Para conductores aprensivos o para quienes planeen entradas y salidas frecuentes, el acceso puede convertirse en una fuente de estrés que opaque los beneficios del lugar. Es un elemento decisivo que cada potencial cliente debe valorar según su perfil y vehículo.
Atención y Trato: Una Experiencia Variable
La interacción con los propietarios de Casa Rural Ricao genera opiniones encontradas. Mientras algunos huéspedes relatan un trato muy amable, atento y cercano, describiendo a los dueños como "buenas personas", otros señalan una ausencia total de contacto durante su estancia. Esta falta de una bienvenida o despedida presencial ha sido echada en falta por algunos visitantes, que esperan una mayor cercanía en un alojamiento con encanto de este tipo. Esta variabilidad sugiere que la experiencia puede depender de factores circunstanciales, pero es un aspecto a considerar para quienes valoran un servicio más personalizado.
Veredicto Final
Casa Rural Ricao no es un alojamiento para todos los públicos. Es una elección deliberada para un viajero que busca aislamiento, vistas impresionantes y una paz absoluta, y que está dispuesto a superar el desafío que supone su acceso. Los puntos fuertes —el paisaje, la tranquilidad y la limpieza— son muy potentes. Sin embargo, los inconvenientes —la carretera, la posible falta de enseres básicos y las particularidades del apartamento más pequeño— son igualmente significativos. Es una opción excelente para parejas aventureras y amantes de la naturaleza que quieran desconectar de verdad, pero podría no ser la ideal para familias con niños pequeños que se alojen en el apartamento, conductores nerviosos o aquellos que deseen la comodidad de tener servicios y tiendas a poca distancia.