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Can Pericot 1721

Can Pericot 1721

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Carrer Major, 1, 17140 Ullà, Girona, España
Hospedaje
8.2 (73 reseñas)

Can Pericot 1721 se presenta como una promesa de inmersión en la historia y la tranquilidad. Ubicada en el pequeño municipio de Ullà, en Girona, esta masía catalana del siglo XVIII ha sido rehabilitada para ofrecer varios alojamientos rurales. Su estructura de piedra, su historia palpable y su ubicación en el corazón del Baix Empordà son, sin duda, sus principales cartas de presentación. El complejo se divide en varias viviendas independientes, como "La Païssa", "El Celler" y "La Casa dels Avis", cada una con su propio espacio, pero compartiendo zonas comunes como un patio y una piscina de agua salada. Este enfoque lo convierte en una opción atractiva tanto para vacaciones en familia como para escapadas en grupo.

A primera vista, el encanto del lugar es innegable. Las fotografías y la descripción oficial evocan una atmósfera de confort rústico, combinando la arquitectura original con las comodidades modernas. El entorno silencioso de Ullà, sumado a la proximidad de puntos de interés de la Costa Brava, configura una base ideal para quienes buscan desconectar. Las instalaciones exteriores, como la zona de barbacoa y la piscina, son puntos muy positivos que prometen momentos de ocio y relajación durante la estancia. El concepto de ofrecer una casa rural con encanto está bien fundamentado en la belleza intrínseca del edificio y su privilegiada localización.

El Contraste entre la Promesa y la Realidad

Sin embargo, una mirada más profunda, alimentada por las experiencias de quienes ya han pasado por sus estancias, revela una realidad con importantes matices. A pesar de la belleza estructural, un patrón constante de comentarios negativos apunta a áreas críticas que deslucen la experiencia global y que cualquier potencial cliente debería considerar antes de realizar una reserva de hotel.

Mantenimiento y Equipamiento: El Talón de Aquiles

El punto más recurrente en las críticas es el estado del mobiliario y el equipamiento. Varios huéspedes han reportado que los muebles están muy deteriorados, llegando al punto de describirlos como rotos. Sillas, mesas de comedor, bancos e incluso el sofá principal son mencionados como elementos que necesitan una renovación urgente. Esta falta de mantenimiento no solo afecta la comodidad, sino que puede suponer un riesgo, como relata un visitante al que se le rompió una silla, causándole una lesión. En un alojamiento que se alquila completo, la funcionalidad y seguridad del mobiliario son aspectos fundamentales.

La cocina, el corazón de cualquier casa rural, también es foco de quejas. Los problemas van desde hornos y tostadoras sucias hasta electrodomésticos que no funcionan, como lavavajillas o congeladores. Un aspecto especialmente frustrante para muchos es la escasez de menaje. Se describe que la cantidad de platos, vasos y cubiertos es la justa para la capacidad máxima de la casa, lo que obliga a usar el lavavajillas después de cada comida, una tarea imposible si este, además, está averiado. La ausencia de utensilios básicos, como un simple exprimidor, demuestra una falta de atención al detalle que los viajeros en este tipo de hoteles suelen esperar.

El Descanso y la Comodidad en Entredicho

El objetivo principal de una escapada es descansar, pero varias reseñas indican que esto puede ser un desafío en Can Pericot 1721. Las almohadas son descritas como excesivamente finas y los colchones, especialmente los de la planta superior de alguna de las viviendas, como incómodos. Las literas, una solución común para habitaciones infantiles, reciben críticas por ser muy ruidosas ante el menor movimiento y por tener escaleras que algunos padres consideran peligrosas para los niños. Estos elementos son cruciales para garantizar una buena calidad de sueño, un pilar básico de cualquier experiencia hotelera satisfactoria.

Atención al Detalle y Servicio al Cliente

Más allá de los problemas de mantenimiento, surgen dudas sobre la calidad del servicio y la resolución de incidencias. Varios huéspedes afirman haber notificado problemas, como bombillas fundidas o electrodomésticos rotos, sin que se les diera solución durante toda su semana de estancia. El caso más grave reportado es el de una familia que se alojó en la vivienda "La Païssa" durante una ola de calor y descubrió que no había aire acondicionado, lo que hacía inhabitable la habitación de los niños. Según su testimonio, la gestión del problema fue deficiente: la solución tardó tres días en llegar en forma de un aparato portátil insuficiente y la dirección se negó a ofrecer una compensación económica por los días afectados, proponiendo en su lugar la opción de abandonar la casa, una alternativa poco viable en pleno julio.

Otros detalles, como la provisión de solo dos rollos de papel higiénico para una semana o un botiquín de primeros auxilios prácticamente vacío, refuerzan la percepción de una gestión que no cuida los pequeños aspectos que marcan la diferencia. Asimismo, la política de salida a las diez de la mañana de forma puntual y estricta ha sido calificada como un final abrupto y poco agradable para las vacaciones.

Discrepancias en los Servicios Anunciados

Otro punto de fricción es la información sobre el aparcamiento. Aunque se anuncia que la propiedad dispone de parking, algunos clientes se encontraron con la sorpresa de que no se les permitía utilizarlo, viéndose obligados a buscar aparcamiento en la entrada del pueblo. Esta discrepancia entre lo anunciado y lo ofrecido puede generar una sensación de engaño y es un factor a tener en cuenta.

Un Potencial Desaprovechado

Can Pericot 1721 es un lugar de contrastes. Por un lado, ofrece un edificio histórico con un encanto arquitectónico innegable, enclavado en un entorno rural tranquilo y hermoso, con atractivos como una piscina y barbacoa. Su potencial como hotel rural de primera categoría es evidente. Por otro lado, la experiencia real de muchos visitantes se ve empañada por problemas significativos y recurrentes de mantenimiento, limpieza, falta de equipamiento y una atención al cliente que parece deficiente a la hora de resolver problemas.

Para el viajero que prioriza la estética rústica y la paz del entorno por encima de la comodidad y un servicio impecable, podría ser una opción válida. Sin embargo, quienes esperen que un alojamiento de estas características cumpla con unos estándares mínimos de confort, equipamiento y atención, deben ser conscientes de las deficiencias señaladas de forma consistente. La belleza de sus muros de piedra no parece ser suficiente para compensar la incomodidad de un sofá deteriorado o la frustración de un electrodoméstico que no funciona. Antes de decidirse, sería prudente que los potenciales clientes contactaran con la propiedad para verificar el estado actual de la vivienda específica que desean reservar y sus equipamientos.

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