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Camping El Folgoso

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Diseminado Ribadelago Fran, 9, 49361, Zamora, España
Campamento Hospedaje Parque
7.4 (63 reseñas)

El Camping El Folgoso, durante años un punto de referencia para quienes buscaban un alojamiento rústico a orillas del Lago de Sanabria, se encuentra actualmente cerrado de forma permanente. Su clausura, confirmada por diversas fuentes y noticias locales, deja un vacío en la oferta turística de la zona y una historia de experiencias muy diversas entre quienes lo visitaron. Analizar lo que fue este camping es entender un negocio marcado por una ubicación privilegiada y una serie de contradicciones en sus servicios e infraestructuras.

La Joya de la Corona: Un Entorno Natural Inigualable

El principal y casi indiscutible atractivo de El Folgoso era su emplazamiento. Ubicado en un extenso robledal de más de 230,000 metros cuadrados, ofrecía una inmersión directa en la naturaleza del Parque Natural del Lago de Sanabria. Los visitantes valoraban enormemente la abundante sombra proporcionada por los árboles, un factor crucial durante los calurosos meses de verano. Además, su acceso directo a una pequeña playa del lago era un lujo que pocos hoteles rurales de la zona podían igualar. Esta proximidad permitía a los campistas disfrutar de actividades acuáticas como el piragüismo o simplemente relajarse junto al agua a escasos 200 metros de su tienda o caravana. La sensación de acampada libre, sin parcelas delimitadas, reforzaba esa conexión con un entorno boscoso y natural, siendo un factor muy apreciado por un sector de sus clientes.

Una Experiencia Dividida: Instalaciones y Servicios Bajo Lupa

A pesar de su entorno idílico, las opiniones sobre las instalaciones del camping pintan un cuadro de profundos contrastes. Aquí es donde la experiencia de los usuarios se bifurcaba radicalmente.

Los Baños y la Limpieza: ¿Impecables o Ruinosos?

Uno de los puntos más polémicos eran los servicios sanitarios. Mientras algunos huéspedes, como Marta María, afirmaban en sus reseñas que "los baños están siempre muy limpios, con papel higiénico, agua caliente e incluso duchas de agua caliente gratuitas", otros como David Pérez los calificaban de "ruinosos". Esta disparidad sugiere una posible inconsistencia en el mantenimiento, que podría variar según la ocupación, la temporada o incluso el bloque de aseos utilizado. La percepción de limpieza y funcionalidad era, por tanto, una lotería para los visitantes, un aspecto crítico a la hora de decidir reservar hotel o parcela de camping.

Organización y Convivencia

La filosofía de "acampada libre" sin parcelas definidas, que para algunos era un encanto, para otros se convertía en un problema. Durante periodos de alta afluencia, la falta de delimitación provocaba que los campistas tuvieran que "buscarse la vida" para encontrar un hueco, sin garantías de espacio incluso después de haber pagado. Esta falta de organización también repercutía en la convivencia. Aunque existía un horario de silencio a partir de la medianoche, varias reseñas apuntan a que no siempre se respetaba, con ruidos y jaleo hasta altas horas de la madrugada, lo que empañaba la promesa de un descanso en plena naturaleza. De hecho, el lugar llegó a tener cierta fama de ser un destino para jóvenes y fiestas, lo que a veces chocaba con el ambiente familiar que otros buscaban.

Aspectos Operativos que Generaban Frustración

Más allá de las instalaciones, ciertas decisiones operativas del camping generaban inconvenientes significativos. Una de las quejas más recurrentes era el cierre del acceso directo a la playa a las 00:00. A partir de esa hora, para regresar al recinto era necesario dar un largo y confuso rodeo por un camino de montaña sin señalización ni iluminación adecuadas. Esta vuelta, descrita como una "ruta de montaña" improvisada, generaba dudas e inseguridad, especialmente para quienes lo hacían por primera vez en plena noche.

En cuanto a los servicios de restauración, la situación también era mejorable. En sus últimos años de actividad, el bar-restaurante permaneció cerrado, y el pequeño supermercado, aunque útil para productos básicos, era criticado por su escaso surtido, especialmente cerca de la hora de cierre. Estas carencias obligaban a los campistas a depender más de los recursos fuera del recinto, restando comodidad a su estancia.

El Debate del Precio: ¿Hoteles Baratos o Servicio Deficiente?

El coste de la estancia también era motivo de división. Algunos usuarios lo consideraban caro para la calidad ofrecida, citando tarifas como 40€ por noche para una furgoneta camper, una tienda y cuatro personas. Lo describían como un precio excesivo para unas instalaciones que, en su opinión, dejaban mucho que desear. Otros, en cambio, lo veían como un precio competitivo, probablemente poniendo en valor la inmejorable ubicación sobre las deficiencias de las infraestructuras. Se puede inferir que el camping se aprovechaba de ser una de las pocas opciones de alojamiento a gran escala justo al lado del lago.

El Cierre Definitivo y su Contexto

El cierre del Camping El Folgoso no es un hecho aislado. Se enmarca en una problemática más amplia de gestión de concesiones municipales en la comarca de Sanabria. Noticias recientes indican que tanto El Folgoso como el cercano camping Peña Gullón han permanecido cerrados debido a la lentitud en los trámites administrativos para su reapertura y a problemas con las licitaciones. El Ayuntamiento de Galende ha intentado licitar de nuevo su gestión, pero los procesos han quedado desiertos, lo que apunta a que la reapertura no se producirá a corto plazo, quizás no antes de 2026. Este cierre prolongado ha supuesto un impacto negativo en el turismo local, con una pérdida estimada de hasta 25.000 visitantes anuales en la zona.

El Legado de un Camping de Contrastes

En retrospectiva, el Camping El Folgoso fue un lugar de extremos. Ofrecía una de las mejores ubicaciones imaginables para disfrutar del Lago de Sanabria, un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza. Sin embargo, este enorme punto a favor se veía lastrado por una gestión inconsistente, unas instalaciones que generaban opiniones diametralmente opuestas y unas normas operativas que podían complicar las vacaciones. Su historia sirve como un recordatorio de que un entorno espectacular no siempre es suficiente si la infraestructura y el servicio no están a la altura de las expectativas y del precio. Hoy, su cierre deja un hueco para quienes buscan ese tipo de camping con encanto y contacto directo con la naturaleza, y plantea un desafío para la administración local de cara a recuperar un activo turístico tan importante para Sanabria.

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