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Posada de las Almas

Posada de las Almas

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C. de San Pablo, Casco Antiguo, 50003 Zaragoza, España
Hospedaje
10 (4 reseñas)

Ubicada en la histórica Calle de San Pablo, la Posada de las Almas se presenta como un nombre resonante para quienes buscan alojamiento en Zaragoza. Sin embargo, es fundamental aclarar una realidad ineludible que choca con algunos listados digitales: a pesar de su imponente presencia y su profunda carga histórica, este establecimiento no acepta huéspedes desde hace más de una década. Las puertas de la que fue la última gran posada histórica de la ciudad se cerraron en el verano de 2009, dejando tras de sí un legado cultural invaluable y un presente marcado por el abandono y la incertidumbre.

Un Repaso a Tres Siglos de Historia

Para comprender la importancia de la Posada de las Almas, es necesario viajar en el tiempo hasta 1705, año en que abrió sus puertas como una hostería urbana. Su propósito era claro: dar cobijo a los viajeros, comerciantes y artistas que llegaban a Zaragoza, ofreciéndoles no solo un lugar para descansar, sino también un espacio para guardar sus carruajes y degustar la gastronomía local en su comedor de estilo aragonés. Su diseño original, con una gran puerta de entrada en la calle San Pablo y salida a la calle San Blas donde se ubicaban las cuadras, respondía a las necesidades de una época movida a otro ritmo.

El prestigio del lugar no tardó en crecer, atrayendo a figuras que hoy son pilares de la cultura española. Se cuenta que entre sus muros pernoctó el mismísimo Francisco de Goya. También se alojó allí el General Palafox, héroe de los Sitios de Zaragoza. La literatura inmortalizó la posada gracias a Benito Pérez Galdós, quien la menciona detalladamente en sus "Episodios Nacionales", describiendo un "aposento grandón, bajo de techo" que transporta al lector a otra época. La lista de huéspedes ilustres se extiende hasta tiempos más recientes, incluyendo al tenor Miguel Fleta e incluso al rey emérito Juan Carlos durante su etapa como cadete en la Academia General Militar.

Cuna del Cine Español

Más allá de su función como uno de los hoteles con más solera de la región, la Posada de las Almas ostenta un honor único: ser el lugar donde nació el cine español. Fue entre sus paredes donde, en 1897, el cineasta Eduardo Jimeno reveló la primera película filmada en España: la célebre "Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza". Este hecho convierte al edificio no solo en un hito de la hostelería, sino en un santuario para la historia del séptimo arte en el país.

La Transformación y el Declive

Con la llegada del siglo XX, el edificio experimentó una importante reforma a manos del arquitecto Regino Borobio, adaptándose a los nuevos tiempos y consolidándose como un pequeño hotel con restaurante. Tras la Guerra Civil, la propiedad pasó a la familia García Lascurain, que la gestionó durante varias generaciones hasta su cierre definitivo. Durante décadas, fue un referente social, un lugar para celebraciones familiares y un punto de encuentro que muchos zaragozanos recuerdan con cariño.

El punto de inflexión llegó en 2009. El negocio, que no había logrado adaptarse a las normativas modernas de seguridad y accesibilidad exigidas para edificios históricos y turísticos, se vio obligado a cerrar. La Dirección General de Aragón (DGA) denegó la continuidad de la actividad, marcando el inicio de un largo silencio. Aunque surgieron proyectos para convertirlo en un hotel de lujo de cuatro estrellas, con planes de reducir el número de habitaciones a menos de treinta para ofrecer una estancia más exclusiva, las dificultades burocráticas y la crisis económica dejaron estas intenciones en el tintero.

La Realidad Actual: Lo Bueno y lo Malo

Lo Positivo: Un Legado Intacto

A día de hoy, lo mejor de la Posada de las Almas es su valor histórico y arquitectónico, visible desde el exterior. Su fachada de ladrillo, el peculiar escudo con las ánimas que le dan nombre, sus arcos y aleros renacentistas siguen siendo un testimonio imponente de su pasado glorioso. Para el viajero interesado en la historia, el arte o la cultura, detenerse frente a este edificio es una parada obligatoria.

  • Valor Cultural: Es un lugar que condensa capítulos clave de la historia de Zaragoza y de España.
  • Potencial Turístico: Aunque no se puede visitar por dentro, su historia enriquece cualquier recorrido por el Casco Antiguo.
  • Calificaciones Simbólicas: Las altas valoraciones que aún recibe en plataformas online no reflejan servicios actuales, sino el profundo respeto por su legado. Son un homenaje a su memoria, no una reseña de una reserva de hotel.

Lo Negativo: Un Gigante Dormido

El aspecto más desfavorable es, sin duda, su estado actual. El edificio se encuentra cerrado, abandonado y sin un proyecto de futuro claro en el horizonte. Esta situación presenta varias desventajas evidentes:

  • Imposibilidad de Alojamiento: Es crucial que los potenciales clientes sepan que no es posible reservar habitaciones ni planificar una estancia aquí. Buscar hoteles baratos o de lujo en Zaragoza requiere mirar otras opciones.
  • Deterioro Patrimonial: Como señalan los comentarios de visitantes y vecinos, es una pena que un inmueble de esta categoría cultural se encuentre en el olvido, expuesto al deterioro que conlleva el abandono.
  • Información Confusa: El hecho de que algunas fuentes lo listen como "OPERATIONAL" genera confusión y puede llevar a decepciones para los viajeros que no investigan a fondo.

la Posada de las Almas no es una opción viable para quien busca un alojamiento en Zaragoza. Es, en cambio, una lección de historia petrificada en el tiempo. Un lugar que evoca un pasado esplendoroso pero que, al mismo tiempo, representa una oportunidad perdida y un patrimonio cultural que pide a gritos una nueva vida. Mientras espera un proyecto que le devuelva su esplendor, solo queda admirar su fachada y recordar las innumerables historias que guardan sus muros silenciosos.

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