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Aldea De Dosamantes

Aldea De Dosamantes

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Lugar, Bo. Dos Amantes, 0 S N, 39572 Barreda, Cantabria, España
Hospedaje
7.2 (43 reseñas)

Aldea De Dosamantes se presenta como un conjunto de cinco viviendas rurales, fruto de la rehabilitación de una antigua casa de labranza en el municipio de Pesaguero, Cantabria. Su principal carta de presentación es su ubicación: una pequeña y tranquila aldea ideal para quienes buscan desconectar del ruido y sumergirse en un entorno natural. El diseño, que emplea piedra y madera locales, busca una integración con el paisaje, ofreciendo una estampa rústica y tradicional. Sin embargo, un análisis detallado de la experiencia de los huéspedes revela una realidad compleja, con puntos fuertes muy claros y debilidades significativas que cualquier potencial cliente debería considerar antes de formalizar una reserva de hotel.

El Atractivo del Entorno y la Estructura

El punto más valorado de forma casi unánime por los visitantes es su localización. Para aquellos que buscan paz, tranquilidad y contacto con la naturaleza, este alojamiento rural parece cumplir con las expectativas. Se describe como un lugar perfecto para el descanso, alejado de los núcleos turísticos masificados. La estructura de las casas es a menudo calificada como acogedora y espaciosa, manteniendo una estética tradicional que resulta atractiva. Las habitaciones y las camas suelen recibir comentarios positivos, considerándose adecuadas para una estancia confortable. Además, la propiedad ofrece zonas exteriores con jardín y barbacoa, lo que añade un valor considerable para hoteles para familias o grupos que deseen disfrutar del aire libre.

Instalaciones y Equipamiento: Una de Cal y Otra de Arena

Aunque las casas son amplias, un problema recurrente señalado por múltiples huéspedes es la falta de adecuación del equipamiento para la capacidad anunciada, especialmente en las viviendas para ocho personas. Un punto crítico es el frigorífico, descrito consistentemente como demasiado pequeño (del tipo bajo encimera), lo cual es a todas luces insuficiente para almacenar alimentos y bebidas para un grupo grande durante varios días. Esta deficiencia obliga a los huéspedes a hacer compras diarias o a depender más de restaurantes, afectando la comodidad y el presupuesto de la estancia en hotel.

Otra queja habitual se centra en los baños. En una casa con capacidad para ocho personas, disponer de un solo cuarto de baño con ducha resulta un inconveniente logístico importante, generando largas esperas y dificultando la organización del grupo. A esto se suman reportes sobre el mantenimiento de las instalaciones, con menciones a cafeteras rotas, baldas de nevera dañadas o incluso moho en la mampara de la ducha, detalles que denotan una falta de atención y cuidado.

  • Nevera insuficiente: Un problema grave para grupos grandes que planean cocinar en el alojamiento.
  • Una sola ducha para 8 personas: Inconveniente notable para la comodidad y la logística diaria.
  • Mantenimiento deficiente: Pequeños fallos en electrodomésticos y limpieza que merman la calidad de la experiencia.
  • Piscina pequeña: Descrita por algunos como un "charquito", aunque puede ser un alivio en días de calor, su tamaño puede decepcionar.

La Gestión: El Aspecto Más Crítico

Más allá de las limitaciones de las instalaciones, el aspecto que genera las críticas más severas y recurrentes es la gestión del establecimiento y el trato recibido por parte de la propietaria. Numerosos testimonios describen un patrón de comportamiento que genera desconfianza y malestar entre los clientes.

Prácticas de Reserva y Pago Cuestionables

Una de las prácticas más señaladas es la insistencia de la dueña en que los clientes anulen sus reservas realizadas a través de plataformas online (como Booking.com) para gestionar el alquiler directamente y realizar el pago en efectivo. Esta solicitud, a menudo presentada como una forma de obtener un supuesto beneficio (como no cobrar el suplemento por mascota), es percibida por muchos como una estrategia para evadir las comisiones de las plataformas y, posiblemente, las obligaciones fiscales. Un huésped relató cómo, tras acceder a esta petición, se le negó una factura oficial e incluso un simple recibo del pago, argumentando que el negocio estaba a nombre de una persona mayor jubilada. Esta falta de transparencia y profesionalidad es un foco de conflicto importante y merma la calidad del servicio hotelero.

Trato al Cliente y Profesionalidad

El trato personal es otro punto de fricción. Los comentarios van desde calificar a la anfitriona de "seca" y poco acogedora hasta relatar situaciones de presión para cancelar reservas o acusaciones infundadas, como la de haberse llevado una colcha que simplemente había sido guardada en un armario. Un episodio particularmente desagradable fue el narrado por unos huéspedes que, a pesar de tener prohibido el uso de la piscina por restricciones COVID, tuvieron que observar cómo la familia de la propietaria (un grupo de más de diez personas) la utilizaba libremente en la zona común justo frente a su terraza. Este tipo de situaciones denota una falta de empatía y profesionalismo que afecta gravemente la experiencia del cliente.

Política sobre Mascotas: Falta de Claridad

Aunque el establecimiento se anuncia como uno de los hoteles que admiten perros, la política real parece ser ambigua y restrictiva. Se ha reportado el cobro de un suplemento de 10 euros diarios por mascota. Más grave aún es el caso de una familia a la que se le canceló la reserva de Nochevieja por llevar dos perros (uno de ellos un chihuahua de menos de dos kilos), bajo el argumento de que solo se admitían "de uno en uno". Esta falta de claridad en las condiciones puede arruinar los planes de viaje de quienes buscan específicamente un lugar para alojarse con sus animales, generando frustración y una percepción de publicidad engañosa.

Final

Aldea De Dosamantes presenta una dualidad marcada. Por un lado, ofrece un entorno físico privilegiado, con casas rurales con encanto en una de las zonas más tranquilas de hoteles en Cantabria, ideal para quienes priorizan la paz y el paisaje. Sin embargo, este potencial se ve seriamente comprometido por una gestión deficiente y poco profesional que se manifiesta en múltiples áreas: desde instalaciones inadecuadas para la capacidad anunciada hasta prácticas de reserva opacas y un trato al cliente que dista mucho de ser hospitalario. Las opiniones de hoteles y alojamientos son cruciales, y en este caso, el patrón de quejas es demasiado consistente como para ser ignorado. Los viajeros que valoren por encima de todo la ubicación y la estética rústica podrían encontrarle su atractivo, pero deben estar preparados para posibles inconvenientes logísticos y, sobre todo, para una interacción con la gerencia que puede resultar, como mínimo, desafiante.

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