Masia Can Prim
AtrásMasia Can Prim se presenta como un alojamiento rural de gran capacidad situado en Les Preses, en la comarca de la Garrotxa (Girona). Su propuesta se enfoca claramente en un público específico: grupos grandes de amigos o familias que buscan un espacio aislado para convivir y disfrutar del entorno natural. La propiedad, una masía centenaria, se compone de dos edificaciones anexas —la casa principal y una cabaña o antiguo pajar restaurado— que se alquilan siempre de forma conjunta, ofreciendo una capacidad total para entre 16 y 20 personas. Esta estructura dual es interesante, ya que permite cierta independencia dentro del mismo grupo, siendo la cabaña una opción ideal para adolescentes o familias que deseen un poco más de privacidad.
Un Exterior Pensado para la Convivencia
El punto fuerte indiscutible de Masia Can Prim son sus instalaciones exteriores. Los huéspedes coinciden en que el entorno es espectacular, rodeado de naturaleza y con una sensación de aislamiento que facilita la desconexión. El jardín está equipado con todo lo necesario para pasar la mayor parte del tiempo al aire libre, especialmente durante el buen tiempo. Destaca su alojamiento con piscina de 9x3 metros, que incluye un surtidor y un jacuzzi exterior (de agua no climatizada), elementos muy valorados por los visitantes.
Además, la zona de comedor exterior es uno de los espacios más elogiados. Una gran pérgola cubierta alberga mesas y asientos para 20 comensales, junto a una cocina exterior completa con barbacoa y fogones específicos para paellas. Esta configuración fomenta las comidas y cenas en grupo, convirtiéndose en el centro neurálgico de la estancia. Varios comentarios de antiguos clientes, incluso los que han viajado en grupos de hasta 19 o 22 personas, subrayan cómo estos espacios exteriores están perfectamente diseñados para la vida en común y el disfrute colectivo.
Capacidad y Distribución para Grupos
La masía está bien preparada para ser una casa rural para grupos. En total, suma 9 dormitorios y 6 baños, distribuidos entre los dos edificios. La distribución de las habitaciones es variada, incluyendo 6 habitaciones de matrimonio, 2 dobles y una habitación quíntuple con literas, ideal para los más pequeños del grupo. En el interior, el edificio principal cuenta con un amplio comedor con chimenea con capacidad para todos los huéspedes y un salón, permitiendo reuniones cómodas también en el interior.
El Contraste: Un Interior con Aspectos a Mejorar
Si bien el exterior recibe alabanzas casi unánimes, el interior de la masía genera opiniones encontradas y es donde surgen las críticas más severas. Varios huéspedes señalan una notable diferencia de calidad entre el afuera y el adentro. Una de las críticas más detalladas y contundentes apunta a que el precio del alquiler no se corresponde con el confort y el estado de las instalaciones interiores. Se mencionan habitaciones pequeñas, colchones incómodos y descritos como "sucios por años de uso", y un mobiliario funcional pero heterogéneo, "hecho a retazos".
La limpieza es otro punto crítico que ha sido cuestionado. Un comentario específico denuncia haber encontrado excrementos de roedor en la cocina y ropa interior olvidada bajo una almohada, situaciones que indican una falta de higiene inadmisible en cualquier tipo de hotel o alojamiento. Aunque otras opiniones califican la casa como "muy limpia", estas graves acusaciones suponen una seria advertencia para potenciales clientes con altos estándares de limpieza.
Un aspecto que se menciona incluso en reseñas positivas es el tamaño de las cocinas interiores. La masía cuenta con dos, una por planta, pero son descritas como pequeñas y poco prácticas para cocinar para un grupo de 20 personas, requiriendo una buena organización por parte de los huéspedes. Otro punto de gran preocupación es la mención en una reseña, por lo demás positiva, a un problema de "chinches", un inconveniente que puede arruinar por completo una escapada rural.
Consideraciones Finales para Futuros Huéspedes
Masia Can Prim es un alojamiento rural con dos caras muy diferenciadas. Por un lado, ofrece una ubicación privilegiada en el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, con unos exteriores magníficos, amplios y perfectamente equipados para el disfrute de grupos grandes. La piscina, la barbacoa y el comedor exterior son bazas ganadoras que garantizan una estancia social y entretenida.
Por otro lado, los potenciales clientes deben ser conscientes de las importantes deficiencias señaladas en el interior. Las críticas sobre la falta de confort, el mantenimiento del mobiliario y, sobre todo, los graves fallos de limpieza y la posible presencia de plagas, no pueden ser ignoradas al planificar una reserva de hotel. Parece ser un lugar más adecuado para grupos poco exigentes con las comodidades interiores, cuyo plan principal sea disfrutar del jardín y el entorno natural, y que valoren más el espacio y la privacidad que el lujo o el estado impecable de las instalaciones internas.
En definitiva, antes de decidirse por este hotel con encanto rústico, es fundamental sopesar qué aspectos se priorizan en el viaje. Si el objetivo es un campamento base con un exterior excepcional para la convivencia y se puede ser tolerante con un interior más austero y con posibles deficiencias, puede ser una opción válida. Sin embargo, para aquellos que buscan confort, pulcritud y una experiencia cuidada en todos los detalles, las advertencias de otros huéspedes sugieren que podría no ser la elección más acertada.